Creer en las segundas oportunidades es creer en la posibilidad de vivir una nueva vida. La de Ramiro Silvestre Navarro es la historia de alguien que ha visto muchas puertas cerradas por no haber tenido acceso a una formación, y en cada portazo, un pedazo menos de confianza. Inscribirse en el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa” le ha permitido acceder a un puesto de trabajo que le ha devuelto la seguridad y la estabilidad, y también le ha abierto los ojos en cuestiones medioambientales. Y es que Incorpora colabora con Ecoembes en su proyecto “Reciclar para cambiar vidas”, que se construye precisamente sobre esa idea de reescribir la historia de las personas más vulnerables dándoles acceso a un empleo a través del reciclaje. Y la de Ramiro corrobora que creer en las segundas oportunidades es creer en un futuro distinto.   

A veces, suena el teléfono y la vida da un vuelco. Ramiro llevaba esperando una llamada mucho tiempo, y varios años de trabajos temporales llenaban de incertidumbre a este padre de cuatro hijos que soñaba con algo tan básico como la estabilidad. “Hay quien busca grandes cosas, yo en mi vida he tenido que hacer de todo para salir adelante: trabajar en el campo, hacer de zapatero, fabricar esqueletos de sofá, colchones… Y todo, para ganar una estabilidad que no llegaba, hasta que me inscribí en el programa Incorpora. Efectivamente, ha cambiado mi vida y también mi conciencia medioambiental”, cuenta Ramiro.

 

Ilustración dos personas unidas rodeadas de envases

 

Ramiro es padre de familia numerosa y vive en Villena, Alicante. Cuenta que en el pueblo no hay muchas oportunidades de trabajo, “y mucho menos para alguien sin formación, como era mi caso”. Así que desempeñó todo tipo de empleos, “siempre recomendado por un conocido, porque soy una persona trabajadora, pero todos temporales, así que me ayudaban a salir adelante pero no me daban tranquilidad a largo plazo”. Y así estuvo hasta que acudió a la Asociación El Cerezo (Villena), una asociación sin ánimo de lucro que participa en el programa Incorpora y promueve programas y proyectos de integración sociolaboral en economía social y solidaria. Allí le recomendaron inscribirse en el programa “Reciclar para cambiar vidas”, una iniciativa de Ecoembes en alianza con Incorpora, que impulsa la empleabilidad de los colectivos más vulnerables en el sector del reciclaje y los residuos. 

Este proyecto genera empleo verde, por una parte, gracias a la red de empresas que pertenecen al sector de los residuos y reciclaje que Ecoembes e Incorpora han tejido; y por otra, a un programa formativo de especialización en gestión de residuos pensado para impulsar la empleabilidad de los participantes. Y ahí vio la oportunidad Ramiro: “Yo ya me había formado como mozo de almacén: sabía manejar la maquinaria y cómo actuar cara al público; también cómo enfrentarme a una entrevista de trabajo o cómo hacer el currículum. Después, me inscribí en el programa Incorpora, y ellos me recomendaron participar en el proyecto ‘Reciclar para cambiar vidas’”, cuenta. 

Por su parte, Reciclajes Elda se unió a dicha red, siendo una de las primeras empresas que se unió a este proyecto, en octubre del 2017. “Nuestro trabajo consiste en reciclar materiales para darles una segunda vida y aportar algo al medioambiente, así que pensamos por qué no aportar también nuestro granito de arena a la sociedad dando esa segunda oportunidad a personas que lo necesitan. Nosotros creemos que siempre que seas buena persona, todo lo demás se aprende, te lo enseñan en este mismo programa de formación”, nos cuenta Salvador Alcaraz Requena, director comercial de Reciclajes Elda. 

Así sonó por fin el teléfono, en uno de los momentos más delicados en la vida Ramiro, para darle un trabajo estable y digno (con un contrato indefinido) en el que ya cumple dos años. De este trabajo, cuenta que se lleva la tranquilidad buscada y una conciencia medioambiental de la que carecía. “Antes no era nada de reciclar, era reacio, no creía que sirviera de nada. Al dedicarme a esto he cambiado totalmente porque he visto lo que hay, la cantidad enorme de desperdicios que generamos, y ahora en casa no solo reciclamos sino que reutilizamos. Mis hijos lo aprenden en el colegio, reutilizan cosas para hacer manualidades, el otro día hicieron un comedero de pájaros con macetas de plástico. Reciclamos de todo: vidrio, plástico y papel…”, cuenta Ramiro, que además difunde el mensaje a los que siguen siendo escépticos. 

“Creo que es importante que se enseñe en el propio colegio, porque sigue habiendo gente, como yo antes, que no es consciente de lo importante que es reciclar”. Salvador lo corrobora: “No entiendo que se siga sin ser conscientes de que el reciclaje es fundamental, como tampoco entiendo que haya quien no crea en las segundas oportunidades. La sostenibilidad por la que apuesta el mundo empresarial debe contemplar también dar esa nueva vida a los trabajadores”.

Cuando la estabilidad brilla por su ausencia y cada día es una batalla perdida, el ánimo de la tropa empieza a decaer. Por eso hay una tercera pata, tan importante para Ramiro como el trabajo conseguido y la nueva perspectiva respecto al reciclaje, y es la confianza recuperada. “Lo más importante que me llevo de este proyecto, además de mi trabajo, es que siempre he sentido mucho apoyo: me llamaron cuando hice la entrevista de trabajo, incluso una vez me contrataron en Reciclajes Elda continuaron llamándome desde ‘Reciclar para cambiar vidas’ para preguntarme cómo me iba y si estaba a gusto. Todo esto me ha dado confianza, seguridad y estabilidad, y también la sensación de estar formando parte de algo más grande de lo que yo podía aspirar como es el cuidado del medioambiente”. 

 

Texto: María G. Aguado
Ilustración: Roda