¿Cómo han de ser las escuelas del futuro? ¿Cuál debe ser el papel de los algoritmos en nuestras vidas? ¿Cómo conseguir avanzar tecnológicamente sin dejar a nadie fuera? La clave para mejorar en el futuro es trabajar en el presente. Para ello, nada mejor que pararse a observar nuestra realidad actual, valorarla entre expertos y decidir hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos. Esto es, precisamente, lo que se ha hecho en la última sesión del ciclo de conferencias “Horizons”, organizado por la Asociación de Becarios de ”la Caixa” en colaboración con el Observatorio Social de ”la Caixa”.

“En tres años podremos ganar la batalla al cáncer”, “La operación salida y retorno no ha registrado ningún atasco ni víctima mortal”, “Las grandes ciudades tienen un impacto medioambiental cero”… Todos estos titulares de prensa imaginarios están más cerca de lo que creemos, según Núria Oliver, experta en inteligencia artificial, doctorada por el Media Lab del MIT con una beca de ”la Caixa” y directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone.

Para Oliver, la tecnología es enormemente prometedora, siempre que superemos la aversión al riesgo (probar cosas nuevas conlleva aprender de los errores), apostemos por la divulgación científica y contemos con los expertos para tomar decisiones informadas. “En educación, el reto es adaptar el aprendizaje al alumno. En medicina, convertirla en predictiva, preventiva, personalizada. En comunicación, pasar del texting a un sistema multisensorial, tan rico en comunicación no verbal como el cara a cara”, explica la experta, que no para de recordarnos que el futuro ya está aquí. “Ya existen los coches sin conductor, ya reconocemos emociones de una persona ante un anuncio o película, incluso en personas autistas, y ya controlamos drones o sillas de ruedas solo con el pensamiento. Quizá en el futuro, gracias a la estimulación no invasiva del cerebro, ¡puedas saber hasta lo que estoy pensando!”, dijo Oliver ante los asistentes a la charla, titulada “Tomándole el pulso al futuro: ¿hacia dónde va nuestra sociedad?”.

Otra de las participantes fue la doctora en Ciencias de la Educación Mònica Freixas, quien ahondó en los próximos retos educativos. “El papel del profesor ya no es transmitir el conocimiento, sino facilitar que los alumnos sigan aprendiendo por sí solos. El reto es conseguir la personalización de la educación con metodologías más activas, que consigan un aprendizaje más profundo”, aseguró mientras invitaba a la reflexión: “¿Y cómo reestructuraremos el tiempo y el espacio de los centros educativos para conseguirlo? Tendremos que establecer estructuras más flexibles y contar con directores en constante proceso de innovación”, apuntó.

Pero si la educación y la tecnología son dos grandes “patas” de la mesa de la evolución humana, las otras dos, sin duda, son la cultura y la inclusión social. Para hablar de la primera, la jornada contó con la artista y asesora de cultura del World Council of Peoples de Naciones Unidas Gema Álava, quien nos explicó la relación entre arte y tecnología. “A veces lo tecnológico juega en contra de la intuición. Necesitamos crear espacios para la intuición. Romper estereotipos y atrevernos a hablar y equivocarnos”, animaba. Y para habIar de inclusión, los organizadores de “Horizons” invitaron a Inmaculada Cubillo, de Cáritas Española, quien nos habló de la importancia de la comunicación para superar la exclusión social. “Antes decíamos ‘los sintecho’, pero ahora decimos ‘personas sin hogar’. Construimos otro tipo de palabras y con ello cambiamos la mirada para que el futuro no deje a nadie atrás”.

 

Texto: Ana Portolés