Mamadou Saliou y Glòria Gubianas proceden de mundos tan diferentes que nada a priori indicaba que sus caminos se fueran a cruzar. Y, sin embargo, su entusiasmo por el emprendimiento y su capacidad de iniciativa les han llevado a realizar proyectos tan destacables que los dos han sido invitados a intervenir en el Campus Reto Emprende para compartir su experiencia con los jóvenes estudiantes participantes. Durante cuatro días, los 35 equipos seleccionados a través del programa Jóvenes Emprendedores de la Obra Social ”la Caixa” han tenido la oportunidad no solo de contar con el asesoramiento de especialistas para mejorar sus proyectos, sino también de oír de primera mano las historias de personas que decidieron tomar las riendas de su vida.

Incansable, jovial y con un entusiasmo a prueba de bombas, Mamadou desembarcó en Barcelona a los 16 años soñando con convertirse en futbolista profesional y ahora, 10 años después, dirige su propia ONG y está involucrado en otras iniciativas. “Al principio hice todos los cursos de formación que se me ofrecían y entré en contacto con muchas entidades sociales. Luego tuve la suerte de conocer a una mujer que llamó a todos sus amigos y así fue como encontré mi primer trabajo.” La oferta llegó en el momento oportuno, ya que le faltaba poco para verse obligado a abandonar el país.

Dos años después, Mamadou decidió dar un nuevo giro a su vida. “Mi idea era crear una ONG para dar a los jóvenes de mi ciudad las mismas oportunidades que me dieron las entidades sociales aquí.” Y así es como nació Diandé África, una ONG a caballo entre Barcelona y Senegal, destinada inicialmente a dar formación a jóvenes de la ciudad natal de Mamadou, Zinguinchor. Gracias a la organización en Barcelona de cenas solidarias y ventas de ropa, Mamadou pudo montar un centro cívico en su ciudad en el que ahora pasan más de 100 niños cada día. Además, la ONG cuenta con una cooperativa donde las madres fabrican confitura, una guardería para los más pequeños e incluso un aula de informática.

 

 

Un ejemplo como el de Mamadou no podía pasar desapercibido a Núria Vives, coordinadora del programa Jóvenes Emprendedores de EduCaixa: “Buscamos perfiles en los que los estudiantes invitados puedan reconocerse.” El programa, en el que han participado 260.000 alumnos de secundaria desde el 2013, entrega a los profesores de secundaria una metodología a partir de la cual los alumnos pueden crear su proyecto y desarrollarlo a lo largo del curso. Al final, 35 proyectos participan en el Reto Emprende, un campus de cuatro días donde los equipos aprenden a mejorar su proyecto y, sobre todo, “su capacidad emprendedora, a trabajar en equipo, ser creativos y manejar la información.” Además, los cinco equipos ganadores se llevan un viaje a Silicon Valley para conocer de primera mano ejemplos de empresas emergentes de éxito. Pero lo más importante, según Núria, “es ver cómo han incorporado los aprendizajes, no el resultado final.”

Los ganadores de este año han traído propuestas realmente sorprendentes, especialmente si tenemos en cuenta la edad de sus creadores: se trata de los equipos del Colegio Nazaret Oporto (Madrid) y su carro-guía destinado a mejorar la vida de los invidentes, del Institut Pere Calders (Bellaterra) y su plato orgánico hecho con piel de naranja, del Institut Escola del Treball (Granollers) y su mobiliario urbano ecológico, del IES Bendinat (Bendinat, Mallorca) y su web turística enfocada a la ecología, y finalmente del equipo del IES Valentín Turienzo (Colindres, Cantabria) con su web de promoción de los productos locales.

Gracias a los talleres, las charlas y una atención personalizada constante, los equipos seleccionados han podido crear un modelo de negocio, un prototipo y un plan de comunicación. No se trata solo de buscar la rentabilidad económica, sino que el programa hace hincapié en la sostenibilidad ecológica y en la dimensión social del proyecto, un planteamiento que se cumple con creces en el proyecto de otra de las ponentes, Glòria Gubianas.

Nombrada “Mujer emprendedora del año en España” con solo 23 años, Glòria es una de las cofundadoras de Hemper, una marca de mochilas que combina la tradición del cáñamo nepalí con un diseño adaptado al gusto occidental. La aventura empezó hace tres años con la importación de unas 50 mochilas procedentes de Nepal, pero pronto vio que no solamente las mochilas se agotaban rápidamente, sino que el modelo de negocio se podía adaptar perfectamente a sus convicciones. “Lo difícil es crear algo que sea a la vez sostenible a nivel medioambiental, social y económico. Como el cáñamo es una de las fibras con mejores propiedades ecológicas y las clases socialmente más desfavorecidas de Nepal son precisamente las que lo trabajan, se cumplían todas nuestras condiciones.” El modelo se aleja del de las ONG, que recaudan dinero para luego distribuirlo, ya que el objetivo de Hemper es que los 50 trabajadores nepalís empleados en sus talleres acaben siendo una comunidad autogestionada y autosuficiente. La compañía, al igual que ocurre en el proyecto de Mamadou, también presta atención a que los hijos de los trabajadores reciban la educación necesaria para convertirse en “los agentes del cambio” y que la iniciativa desemboque en un auténtico desarrollo sostenible, con el tiempo.

Núria recuerda que uno de los objetivos del campus es que los jóvenes “pierdan el miedo a emprender y a fracasar” y casos como los de Mamadou y Glòria muestran claramente que el emprendimiento es un camino que todos podemos seguir y que, además, puede ser el motor de una mayor justicia social y de un mayor respeto por el medio ambiente. “Yo he fracasado muchas veces, ¡muchas!”, se ríe Mamadou, “pero eso no significa que haya que rendirse”. Para Glòria, “estas jornadas deben servir para desmitificar la figura del emprendedor. Al principio todos pensamos que el emprendedor es alguien como Steve Jobs, alguien superdotado, y nosotros empezamos simplemente importando mochilas. No es tan difícil.”

 

Texto: Raúl M. Torres
Fotografía: Mònica Figueras