“En la escuela, incluso en la guardería, nos enseñan a comportarnos bien en el mundo. Nos enseñan a no pelearnos, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y a no ser egoístas. Entonces, ¿por qué fuera de casa se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?” Ese día de 1992, Severn Suzuki dijo algo tan sencillo que el mundo entero se sorprendió al descubrir que lo había olvidado.

El 3 de junio de 1992, la platea entera de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo se quedó en silencio escuchando el discurso de Severn Suzuki, quien por aquel entonces tenía 12 años. Una intervención que pasó a la historia por plantear la brecha entre los representantes políticos y la realidad de las generaciones que estaban por venir. Pero otra cosa que impactó del discurso de Suzuki fue la honestidad con que abordó una cuestión tan complicada: no intentó proponer la solución a todos los problemas del mundo, sino que reconoció en voz alta que era asunto de todos intentarlo.

Sobre ese mismo concepto de participación ciudadana se lanzó, en el 2015, la encuesta My World, una iniciativa de la Campaña de Acción de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su objetivo: que todo el mundo pudiera hacer saber a la ONU cuáles creía que deberían ser los retos para mejorar el mundo en los siguientes 15 años. Hasta el próximo mes de diciembre, los resultados de la encuesta podrán verse bajo forma de instalación artística en My World. Retos para un mundo mejor”. La muestra, acogida por CaixaForum Zaragoza, busca motivar a quienes la visiten a través de una museografía participativa y experimental. Los visitantes podrán conocer los testimonios de 25 países acerca de sus dificultades reales, escuchar discursos de personajes famosos que han presentado los Objetivos de Desarrollo Sostenible más recientes y hasta plantear sus propios temas en una simulación del podio de las Naciones Unidas.

Si se te estropea la lavadora, el coche, el reloj o el móvil, siempre puedes cambiarlos por otro. El máximo esfuerzo que tendrás que hacer es tener la paciencia suficiente con los trámites administrativos o hasta que te llegue el repuesto, pero es bastante sencillo. El caso es que nuestro mundo, sus habitantes y sus recursos son los que son, no puedes cambiarlos por otros. Quizás esta debería ser razón suficiente para cuidarlos, aunque no sea fácil. Y el primer paso está apenas a un clic de distancia: si participas en la nueva encuesta My World, pondrás tu grano de arena para definir los retos que habrá que afrontar a partir de 2030.