Lo hemos visto mil veces en series y películas de ciencia ficción: en el futuro, el ser humano se verá sometido a malignos robots, cuya voluntad tiránica hará de nuestra supervivencia una auténtica pesadilla. ¿La realidad? Los científicos más punteros nos tienen preparados unos robots alucinantes que nos facilitarán la vida e incluso ayudarán a curar enfermedades. Este es el caso de RoboTherapist, el proyecto del doctor ingeniero en informática Fernando Fernández y su equipo, una inteligencia artificial programada para que las terapias de neurorehabilitación, en general repetitivas y tediosas, sean clínicamente más eficaces y amenas. Una investigación que el programa de transferencia tecnológica CaixaImpulse convertirá muy pronto en realidad.

¿Qué es RoboTherapist y en qué nos va a ayudar?
Es un sistema basado en robots sociales autónomos que permite hacer rehabilitación con niños que tienen problemas motrices tanto en miembros superiores como en miembros inferiores. Las terapias de neurorehabilitación a menudo son largas, duras y aburridas, y con RoboTherapist conseguimos que no se pierda el interés ni el compromiso con la terapia.

¿Cómo lo conseguís?
Mediante la gamificación, es decir, convirtiendo los ejercicios en juegos divertidos. Y mediante el elemento social: el robot interacciona socialmente con el niño, y eso hace que este sienta la plataforma como un elemento vivo o un amigo con el que puede divertirse y jugar.

 

Mano de robot cura a un niño

 

¿Con qué va a sorprendernos esta inteligencia artificial?
No solo captura datos del niño para una mejor interacción social, sino que también recoge datos clínicos que luego se transforman en informes médicos, muy útiles para analizar la evolución del paciente. Es decir, no solo es útil para los niños, sino también para los clínicos.

¿Y qué lo diferencia de otros robots?
Que los terapeutas no solo pueden configurarlo para que las sesiones de rehabilitación se adapten a las necesidades del paciente, sino que la arquitectura de esta inteligencia artificial se adapta a cada paciente según su evolución; es decir, no repite comportamientos programados una y otra vez como en otros robots, sino que evoluciona con el paciente, por lo que se consigue una interacción mucho más fluida que minimiza el riesgo de posibles lesiones físicas.

¿Solo sirve para niños con problemas motrices?
RoboTherapist surgió como un sistema para hacer rehabilitación de niños con parálisis cerebral y parálisis braquial obstétrica, y pensando principalmente en los miembros superiores. Pero nos hemos dado cuenta de que es ampliable a otras partes del cuerpo de los niños, como las extremidades inferiores, y en adultos que hayan sufrido accidentes o ancianos que necesiten realizar una actividad física cotidiana.

¿Por qué crees que vuestro proyecto ha tenido éxito?
Ha sido realizado con un grupo de personas muy importantes, como mis compañeros de equipo de la Universidad Carlos III de Madrid, José Carlos González y José Carlos Pulido, y los niños que han hecho las evaluaciones, los centros, los médicos… Ahí es donde está el mérito de todos estos trabajos. Además, la colaboración de CaixaImpulse ha sido determinante para ayudarnos a dar el salto entre la investigación que haces en la universidad y la utilidad que puede tener en la sociedad, para que de verdad pueda ayudar a niños y a médicos en los hospitales.

¿Cuándo estará en el mercado?
Nuestra intención es en un año o año y medio terminar los pilotos necesarios para validar todo nuestro producto, y esperamos que posteriormente, en un año y medio o dos años, ya pueda estar operativo en distintos hospitales y centros de rehabilitación.

Como experto, ¿cómo te imaginas nuestro futuro con robots?
¡No es que los robots vayan a sustituir a los humanos! Por ejemplo, en nuestro caso no se prescinde del terapeuta, sino que el robot es una herramienta de apoyo para que los terapeutas se puedan centrar más en su trabajo puro de rehabilitación.

Los robots cambiarán nuestra forma de hacer y trabajar, pero yo creo que van a ser cambios muy positivos para todos. Vamos hacia un mundo donde la tecnología va a tener un rol muy importante, y donde la ecología tendrá un papel fundamental. Un mundo más limpio, más sano, y en el que la tecnología sirva de verdad para ayudar al ser humano sin ponerse nunca en su contra.

 

Texto: Ana Portolés
Ilustración: Marc Pallarès