Miquel Àngel Nadal conocía bien a Johan Cruyff. A la figura de entrenador revolucionario y también a la persona. Juntos forjaron una amistad que mimaron hasta el último día de vida del genio neerlandés. Ahora, la Fundación ”la Caixa” y la Fundación Cruyff aúnan fuerzas para hacer realidad un proyecto ideado hace más de tres años: Nadal es el embajador del primer Cruyff Court que hay en Mallorca. Ubicado en el Parc de Llevant de Palma, se trata de un pequeño campo de fútbol de hierba artificial, que nace con el objetivo de fomentar la práctica deportiva entre los jóvenes que se encuentren en situación de vulnerabilidad.

Van llegando los primeros niños a la pista. Van en busca de una sombra bajo la que refugiarse del luminoso sol de julio en Mallorca. Todos llevan mascarilla. Así son las cosas ahora. Deporte al aire libre, pero con distancia física. E higiene, que no falte. Es la inauguración del primer Cruyff Court en Mallorca, fruto de la colaboración entre la Fundación ”la Caixa” y la Fundación Cruyff. El pequeño campo de fútbol, equipado con vallas metálicas para delimitar el terreno de juego y césped artificial, luce un espacio que pretende fomentar la inclusión de niños y niñas cuyas familias se encuentran en situación de vulnerabilidad.

 

Niños jugando a fútbol

 

El lugar elegido para ubicar esta pista deportiva no es casual. El Parc de Llevant de Palma es una zona frágil, con muchas familias en peligro de exclusión social. “La mayoría de nuestros alumnos vive en desventaja social respecto de los demás”, argumenta Maria Sancho, directora del CEIP Alexandre Rosselló, quien, no obstante, también se muestra optimista: “En la situación actual, no descartamos aprovechar esta nueva pista para que los niños vengan a realizar aquí la asignatura de Educación Física. El colegio está a menos de 10 minutos andando y en nuestro centro necesitaremos más espacio”. 

Los niños que hoy son parte de la inauguración del Cruyff Court tienen entre 10 y 12 años. También han venido del CEIP Son Canals, desde donde indican que este evento es “una gran oportunidad para que se dé a conocer la situación de los chicos. Muchos vienen de Servicios Sociales, y esta es sin duda una gran oportunidad para ellos”.

Se aproximan también al recinto los representantes del Ayuntamiento de Palma que han colaborado en el proyecto. Allí les recibe Xavier Bertolín, director del Área Comercial y Educativa de la Fundación ”la Caixa”, y Pati Roura, directora de la Fundación Cruyff. Hay saludos y choque de codos. Parece que la pandemia no se ha llevado la cordialidad entre ellos. Seguidamente, llega Miquel Àngel Nadal, exjugador del Mallorca y del dream team del Barça de Cruyff, y que hoy ejerce de embajador en su tierra. Nadal forjó una gran amistad con el que fue su entrenador, ya que el neerlandés solía veranear en Mallorca y practicaban golf juntos.

Una vez los protagonistas están listos, el acto de inauguración puede empezar. Los niños se sitúan alrededor del círculo central, que lleva el logo de la Fundación Cruyff. El periodista Edgar Fornós hace los honores e introduce a los representantes de las instituciones colaborativas. Interviene primero Pati Roura, directora de la Fundación Cruyff, quien se muestra satisfecha por el esfuerzo realizado: “Quien la sigue la consigue. Este es el resultado de un trabajo de tres años. Somos conscientes de que es un momento delicado, pero es también un proyecto social, para que los niños aprendan a compartir”. Xavier Bertolín, por su parte, argumenta que “en la Fundación siempre apostamos por dar oportunidades a quien las necesita. Nuestro máximo reto es el que tantas veces decía Cruyff, «salid y disfrutad»”. 

A continuación, el anfitrión del espacio, Miquel Àngel Nadal, toma la palabra. Él conocía mejor que nadie a Johan: “Marcó mi personalidad y mi manera de disfrutar la vida. Él estaría muy orgulloso de este campo, era un enamorado de Mallorca. Además, los mejores partidos que he hecho en mi vida han sido los del patio del colegio”, cuenta, entre risas. 

Hablar de Nadal son palabras mayores. Un hombre que ha levantado cinco ligas de fútbol. Y lo hizo de la mano de su amigo Cruyff, a quien le estará agradecido eternamente: “Su juego es universal. Ahora le intentan imitar. Copian sus métodos, sus tácticas, estudian su metodología”. Nadal muestra una admiración encomiable hacia una persona que cambió la historia del deporte. “En cualquier parte del mundo nacen escuelas cruyffistas. Y eso es increíble. Cambió la filosofía del fútbol, su legado es casi indestructible”, añade. 

Nadal, además, comparte con su amigo Cruyff la idea de promover la práctica deportiva como ejemplo de trabajo en equipo: “Se empieza por aprender a disfrutar. No debemos exigirle a un niño que juegue con el único objetivo de ganar. Pasárselo bien, hacer amigos, evadirse. Eso es lo más importante a su edad”, argumenta.

A continuación, los niños más valientes le ponen a prueba. El exdefensa se pone bajo palos para intentar detener los penaltis que los más pequeños le tiran. Un total de 14, le lanzan. 14, como el mítico dorsal de Cruyff, y como las 14 reglas que imperan en todos y cada uno de los Cruyff Court que hay en el mundo.

El acto ha concluido. Los niños tienen a continuación la hora del desayuno. Pese a ello, dos aprovechan que el resto se va para pedirle una foto a Nadal. El campeón de Europa con el dream team azulgrana en 1992 accede con naturalidad. Posa con ellos y les firma una dedicatoria. 

Cuando la obsesión por ganar frustra las aspiraciones de muchos deportistas, entonces es cuando triunfa la idea de Cruyff. Cuando era entrenador del Barça, en el vestuario, rechazó la idea de realizar una charla para motivar a sus jugadores. El técnico neerlandés se limitó a decirles “salid y disfrutad”. Sus pupilos se limitaron a eso y se alzaron con el trofeo. Con ese mismo espíritu están naciendo en todo el mundo Cruyff Courts para que su legado pase de generación en generación. Y en el Parc de Llevant de Palma ya tienen un motivo más para salir y disfrutar.

 

Texto: Àlvar Moreno
Fotografía: Fundación Cruyff