Han sido tres días de un auténtico máster en teatro para más de 80 estudiantes de instituto de toda España, que han participado en el Encuentro CaixaEscena celebrado en Sevilla del 21 al 23 de febrero. Gracias a la dedicación de unos profesores con muchas ganas de mantener viva su pasión por la dramaturgia, trabajan sus obras durante todo el curso con el apoyo de los profesionales que les brinda el programa. Uno de los momentos más esperados es el de la puesta en común con estos talleres.

La chica termina la lectura con voz entrecortada, cierra el libro y está llorando. Se suponía que no tenía que llegar a tanto, pero no lo ha controlado. Lágrimas también en los ojos de un par de los actores que la acompañan en el escenario, y en parte del público. Todos se han metido en la obra: los actores, que son adolescentes; los directores de las compañías, que son sus profesores de secundaria; los que ofrecen el máster en que se ha convertido CaixaEscena, que son profesionales del teatro, y el público, que son todos.

Ha terminado en el auditorio de CaixaForum Sevilla la representación de un fragmento de El curioso incidente del perro a medianoche que trae el grupo Farándula, del colegio Carlos V de Águilas (Murcia), y todos rompen en aplausos para pasar luego a un coloquio en el que intercambian impresiones, impregnados todavía de la magia del teatro.

 

 

La profesora de Literatura Ana Belén Sánchez Picón ha hecho esta adaptación a la que los chicos le han puesto alma para sentir y hacer sentir como una persona con una condición del espectro autista, como es el protagonista de la novela de Mark Haddon. Ella lleva más de una década inculcando teatro en la escuela. “El punto fuerte de nuestro grupo son las coreografías, porque venimos de un municipio carnavalero, donde los niños y niñas van desde muy pequeños a escuelas de baile”, cuenta sobre esta propuesta que incluye mucha danza. Habla también de lo que les aporta el teatro: “Es su espacio de liberación y una herramienta pedagógica muy buena. Yo he visto transformaciones increíbles: por ejemplo, de niños o niñas muy tímidos coger una seguridad tremenda en el escenario”.

El suyo es uno de los cinco centros que han participado en el Encuentro de CaixaEscena en Sevilla, que ha reunido a más de 80 participantes, dentro del proyecto con el que ”la Caixa” promueve el teatro en las escuelas. Con estos encuentros, profesionales de las artes escénicas se brindan tanto a los alumnos como a los profesores con talleres de juegos teatrales, escritura y expresión corporal. Los resultados se ven en la clausura del domingo.

El de Sevilla es el quinto de los nueve encuentros para jóvenes que se llevarán a cabo este curso, bajo la coordinación artística en esta ciudad del actor Sergio Adillo. “Damos apoyo a los docentes que hacen teatro en secundaria y no cuentan con una estructura para ello”, explica sobre un proyecto que motiva a la cantera de las artes escénicas, pero no solo. “Fomentamos vocaciones, pero también formamos espectadores, colaboramos con una labor didáctica y trabajamos en la cohesión social, por ejemplo, a la hora de seleccionar los grupos que participan”, relata.

En el equipo de docentes participa también Anna Alborch, licenciada en Arte Dramático por el Institut del Teatre de Barcelona. “Es uno de los trabajos más gratificantes que he tenido, porque te conecta con el momento en que tú empezaste a hacer teatro; quizá, con 15 años en el instituto. Es volver a ese instante de la primera fascinación por el teatro que ya nunca te abandona”, corrobora, a la vez que destaca los resultados: “Profesores y alumnos dicen que hay un antes y un después de estos encuentros”.

No lo dudan ni grupos como La Troupe, del colegio Sagrado Corazón de Sevilla, con más de dos décadas. Ponen en escena La fundación extreaming, con la que han convertido la inquietante La fundación de Antonio Buero Vallejo, estrenada hace casi medio siglo, en una suerte de reality de la televisión de nuestros días, pero para las eternas dudas en torno a la culpa, la opresión y la muerte. Beatriz Vázquez, estudiante de segundo de bachillerato, interpreta a Asel en esta obra. Derrocha entusiasmo: “Quiero dedicar mi vida entera a esto. Voy a estudiar arte dramático porque el teatro lo es todo. Es una manera de expresarme, de experimentar… Y estos encuentros me aportan todavía más para seguir creciendo”.

Desde Molina de Segura (Murcia), ha llegado el instituto Francisco de Goya, con Fiesta, fiesta, fiesta, título que traslada a la euforia de la primera juventud, pero también a la vida diaria de un centro marcado por la diversidad, lo que sobra en el grupo: hay alumnos de todas las procedencias sociales, inmigrantes e incluso dos niños con trastorno del espectro autista.

Mientras, el grupo TeAtreVes, del colegio San Alfonso de Madrid, es el más numeroso. En un año han duplicado los participantes en el taller de teatro, con el que abordan temas que conocen bien los adolescentes. Están montando La foto de los 10.000 me gusta, porque, como ellos mismos dicen, “cuidado con lo que publicas, ¡se te puede ir de las manos!”.

Cierra la jornada la Escuela Municipal de Teatro de Castellar de la Frontera (Cádiz), que empezó hace tres años como un proyecto del instituto Almoraima. Proponen Esperando…, adaptación de Esperando a Godot, un clásico para reflexionar también sobre qué esperan los adolescentes. Estos, como todos, esperan muchas cosas, pero sin duda algo ya han conseguido: la superación de algunos de sus miedos y la capacidad de expresar cómo se sienten a través del teatro.

 

Texto: María Sánchez-Campa
Fotografía: Miguel Ángel Morenatti