Algunos, de jóvenes, escribían poesía. Otros la enseñaban. Hay quienes ya se habían enfrentado antes a un público, y quienes nunca se lo habían planteado. La mayoría no se conocían, pero ahora son amigos. Y el pasado viernes todos tenían algo en común: estaban listos para subirse juntos a un escenario. Hablamos de los actores de Entre versos y Marsillach, una obra de teatro en la que las personas mayores son las protagonistas.

El pasado viernes, CaixaForum Lleida se convirtió en un lugar donde todo es posible. Uno de esos lugares donde puedes ser infinitas personas a la vez, o morir y volver a nacer las veces que quieras. Un lugar en el que, como decía García Lorca, “la poesía se levanta del libro y se hace humana”. Y ese lugar solo puede ser un teatro. Así, once personas del EspaiCaixa Balàfia y otros hogares municipales para personas mayores se subieron al escenario con las actrices Blanca Marsillach y Mónica Buiza. Juntos adaptaron el homenaje que el dramaturgo Adolfo Marsillach hizo en 1997 al Siglo de Oro de la poesía española, dando nueva voz a los célebres versos.

 

 

Entre versos y Marsillach es una de las muchas obras llevadas a cabo por Varela Producciones, la compañía teatral donde Blanca Marsillach hace realidad uno de los ideales de su padre. “Él siempre decía que no era tan ingenuo como para creer que el teatro puede cambiar a la sociedad”, recuerda Blanca, “pero sí estaba seguro de que puede ayudar a despertarla.” Y eso es lo que el teatro abre a las personas mayores: un espacio donde seguir probando cosas nuevas, donde seguir divirtiéndose y donde nunca es tarde para las primeras veces.

La obra ha pasado ya por más de una quincena de ciudades del territorio, pero, como señala Cristina Segura, responsable del programa de Personas Mayores de la Obra Social ”la Caixa”, “cada vez ha sido diferente. Y es porque cada grupo, cada acento, cada persona, la hace diferente.” Porque no se trata solamente de sentirse vivo a través de la poesía, sino de devolver a la vida versos centenarios. Gracias al teatro, además, también puede volver a los escenarios Adolfo Marsillach, quien participa en la obra a través de una pantalla donde se proyectan vídeos de cuando interpretó él mismo estos versos.

“Yo no sabía dónde me metía”, dice Antoni, uno de los actores. “Nunca había hecho nada parecido. Pero a mi edad ya me apunto a todo lo que venga.” Por su parte, Lluís, que ahora ha vuelto a escribir poesía como cuando era joven, destaca “la gran satisfacción de tener la oportunidad de recitar estos poemas junto a los demás. Ha sido gente a la que he cogido cariño desde el primer día.” Las ganas que le ponen son tantas que, cuando el grupo entero se sube a recitar Que se nos va la Pascua, mozas (una enérgica invitación de Quevedo a aprovechar la juventud antes de que sea demasiado tarde) uno no ve la edad, sino sencillamente actores sobre un escenario.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra