En 1985, la Asamblea de las Naciones Unidas instituyó el 5 de diciembre como el Día Internacional de los Voluntarios para reconocer la labor, a menudo invisible, de los millones de personas alrededor del mundo que dan parte de su tiempo a causas solidarias. A través de su red de voluntariado corporativo y de sus programas y alianzas con asociaciones amigas, en ”la Caixa” todos los días se impulsan cientos de actividades de voluntariado. Hoy hemos querido reunir a cuatro de esos voluntarios para descubrir cómo viven una realidad en la que nadie sobra.  

JOSEP: Siempre había tenido claro que cuando me jubilara no estaría sentado en un banco esperando la hora de comer. Mi primera actividad como voluntario fue una visita al Museo del Chocolate con un grupo de jóvenes con una discapacidad psíquica. Fue duro. Al acabar, pensé que no lo había hecho bien y que mejor no repetir. Pero luego, por suerte, decidí volver a intentarlo ¡y hasta hoy! Ahora soy miembro de la junta de Voluntarios de ”la Caixa”. Gestiono actividades –como carreras solidarias– en el área de Barcelona y acompaño a distintos colectivos a CosmoCaixa y al Museo del Barça.

Mª ROSA: Yo trabajé toda la vida como auxiliar técnica sanitaria en la Clínica del Remei de Barcelona. Ahora estoy jubilada y soy voluntaria del Programa para la Atención Integral de Personas con Enfermedades Avanzadas. Me gusta mucho la receptividad de la persona enferma a mis visitas. Veo que la gente lo necesita, lo celebra y lo pide. Cada vez que me ven preguntan: “Y usted, señorita, ¿cuándo volverá?”. Siento que estoy acompañando a personas en unos momentos muy difíciles y que les aporto algo positivo.

ROSER: Yo tengo un interés especial en el ámbito educativo, cada semana tengo la oportunidad de estar con niños y niñas en una orquestra comunitaria. Tocamos juntos músicos adultos y pequeños. Y hace dos años estuve en un voluntariado internacional, a través del programa CooperantesCaixa, en la selva de Perú. Trabajamos en un proyecto de educación digital en una escuela. Enseñábamos a utilizar tablets a alumnos de primaria. Fue una experiencia increíble, impresionante.

Mª TERESA: Por mi parte, yo he sido voluntaria en aulas hospitalarias durante 14 años y ahora soy la presidenta de la Asociación de Personas Mayores Voluntarias (ASVOL) que, en convenio con ”la Caixa”, reúne a 700 voluntarios de más de 60 años. Algunas personas cuando nos hacemos mayores pensamos que ya no somos útiles. Pero yo creo que podemos serlo mucho. Y muchos nos damos cuenta precisamente cuando hacemos voluntariado. 

 

 

JOSEP: Yo la verdad es que me siento muy útil y me lo paso muy bien en las visitas que hago al museo con niños de 7 a 10 años que te tiran de la ropa para preguntarte, o charlando con personas migrantes. Llegas a casa contento por una cosa tan sencilla como una sonrisa o una mirada.

Mª TERESA: A mí el voluntariado, sobre todo, me da vida. Creo que soy la mayor de los que estamos aquí, y el voluntariado me demuestra que aún puedo aportar mi experiencia. Además, con los años me he dado cuenta de que empiezas pensando que lo haces para ayudar a los demás y luego ves que realmente te están ayudando ellos a ti. En momentos de tu vida en que tienes algún problema, el voluntariado te ayuda a tirar adelante.

ROSER: Es una experiencia compartida: aportas, pero también recibes muchísimo. Lo más importante es probarlo y encontrar el ámbito de tu interés en el que te sientas más cómodo y puedas aportar tu conocimiento y experiencia. No es tanto la cantidad de tiempo, sino la calidad del tiempo invertido.

Mª TERESA: Exacto. En ASVOL puedes escoger desde ayudar a internos en tercer grado a su reinserción, hasta jugar con niños de aulas hospitalarias, visitar a gente que está haciendo rehabilitación o a enfermos de larga estancia, acompañar a personas mayores a fiestas… Solo con escuchar, ya sabes que has hecho algo bueno para ellos.

Mª ROSA: Hay que saber escuchar y acompañar, ser humilde y cariñosa y, sobre todo, dejar a la otra persona expresarse.

ROSER: Totalmente de acuerdo. La escucha activa y la empatía son factores muy importantes en la experiencia del voluntariado.

Mª ROSA: Se tendría que concienciar a la gente desde pequeños, en la escuela, para que conozcan la posibilidad de hacerse voluntarios y vean que pueden hacer un gran bien a la sociedad. Hay una serie de temas que tendrían que ser una asignatura en la escuela y el voluntariado considero que es uno de ellos. Para mí ha sido una lección.

ROSER: Es verdad que la gente que estudia o trabaja tiene que encontrar el tiempo y, sobre todo, aquello por lo que tengan un interés especial. La motivación.

JOSEP: En general, siempre puedes encontrar una o dos horas a la semana. Ahora las universidades incluso compensan horas de voluntariado con créditos. La ventaja que encuentro en nuestro voluntariado es que tienes la libertad de escoger las actividades que quieres y tu nivel de compromiso. Hay actividades recurrentes, que duran todo un curso escolar, otras son puntuales…

ROSER: Para mí el Día Internacional de los Voluntarios es importante precisamente porque da visibilidad a esta experiencia y puede ayudar a que la gente se motive a probar alguna actividad que seguro les aportará nuevos elementos a sus vidas, inesperados y muy enriquecedores.

Mª TERESA: Yo siempre se lo digo a la gente: no te quedes en casa, haz algo. Si no te gusta este tipo de voluntariado, haz otro. Pero haz algo y sal de casa. El voluntariado te devuelve mucho más de lo que das.

JOSEP: Para ser voluntario solo te hace falta la voluntad de serlo, así de fácil.

 

Texto: Laura Calçada
Fotografía: Carla Step