“¿Cómo luchar contra la soledad?”, trataban de averiguar Wilco en uno de sus primeros discos. Una pregunta a la que probablemente todos haremos frente en algún momento de la vida, pero que puede ser más acuciante con el paso de los años. Por suerte, el proyecto Siempre Acompañadosdel Programa de Personas Mayores impulsado por ”la Caixa” junto con otras entidades sociales, lleva años fomentando las relaciones de apoyo y bienestar en las personas mayores y defendiendo que la felicidad no entiende de edad.

 

 

Maria Dolors Tomàs es una amabilísima septuagenaria que, tras sufrir un infarto, abandonó su querida Barcelona para instalarse en Girona y estar así más cerca de sus dos hijas. A pesar de sus problemas arteriales y su diabetes, ella vive de forma autónoma y exhibe una vitalidad envidiable. Es risueña, entusiasta y dinámica, pero explica que se encuentra con la dificultad de crear un nuevo círculo de amistades. “En Barcelona tenía muchas amigas, viajábamos, íbamos a comer juntas, a pasear, a comprar, etc. Claro, son amigas de hace 30, 40 años… Ahora lo que busco son nuevas amistades.”

En el aspecto práctico, no le falta de nada, “gracias a esta chica tan guapa”, recalca Maria Dolors, con una sonrisa en la cara. “Esa chica tan guapa” es Sílvia Sorbera que, junto a Verònica Hortas, son las técnicas del proyecto Siempre Acompañados que apoyan a Maria Dolors. El programa, fruto de la cooperación entre ”la Caixa”, Cruz Roja y el Ayuntamiento de Girona, tiene como objetivo acompañar y empoderar a las personas mayores, facilitándoles también actividades que fomenten las relaciones.

“Cuando una persona mayor viene de fuera le cuesta hacer nuevas amistades. Nosotras no podemos forzar nada, pero la incitamos a participar en actividades donde puede conocer a gente nueva”, nos cuenta Sílvia. Sin forzar demasiado la máquina, Maria Dolors procura mantenerse ocupada y compartir actividades de lo más diversas. “El lunes hago gimnasia, el miércoles canto en el coro de habaneras, el jueves voy al taller de la memoria y los domingos… ¡a bailar!

“Las actividades van en función de las necesidades de cada persona y lo que tratamos de hacer sobre todo es vincular a las personas con las actividades que las diferentes entidades organizan en la ciudad: asociaciones de vecinos, Cáritas, Amics de la Gent Gran, etc.”, nos cuenta Sílvia.

Muchas de estas actividades se llevan a cabo en el EspaiCaixa, en pleno centro de Girona, como es el caso de la favorita de Maria Dolors: “Lo que más me gusta es el coro de habaneras, aunque hasta ahora yo solo había cantado con mi escoba en la mano. Además, el director dijo que yo tenía una voz fabulosa… ¡de soprano!”.

En cuanto a la familia, Maria Dolors solo tiene palabras de amor y gratitud hacia sus hijas, sus yernos y sus nietos, siendo consciente de que el ritmo de vida actual dificulta que haya un contacto diario. “La sociedad ha cambiado, y el papel de los abuelos en las familias ya no es el mismo”, nos dice Verònica. Aun así, Maria Dolors evoca con un cariño especial la semana que pasó con su nieto en un camping: “Me encantó cuando, de su propio bolsillo, se fue a la tienda para que hiciéramos el aperitivo juntos y me trajo… ¡una lata de sardinas en escabeche!”. Maria Dolors se ríe antes de fundirse en un abrazo con Sílvia, que concluye: “¡Esta mujer es un amor!”.

 

Fotografía: Laia Sabaté