Móviles. Plataformas virtuales. Coderas. Abrigos antibacterias. Hojas de cannabis. Todos estos objetos no encajarían entre sí ni en una de las excéntricas pelis de David Lynch, pero sí en una en la que estos fueran capaces de cambiar el curso de nuestras vidas.

No hablamos de terribles villanos ansiosos por robarnos el sol u obligarnos a vivir eternamente en un lluvioso septiembre, sino de superhéroes con poderes que pueden proteger la salud de las personas y aliviar el dolor de sus afecciones. Estas escenas suenan a ciencia ficción, pero la verdad es que los poderes curativos de estos objetos están a un paso de convertirse en una realidad gracias al programa CaixaImpulse de la Obra Social ”la Caixa” y Caixa Capital Risc.

Después del éxito de las convocatorias anteriores, la entidad ha vuelto a seleccionar, en su cuarta convocatoria, los 20 proyectos de innovación e investigación más prometedores del momento. Su objetivo no es otro que ayudar a los centros de investigación de España y Portugal, donde estos se desarrollan, a lanzarlos al mercado. O, lo que es lo mismo, a hacerlos realidad para mejorar, como nunca antes se ha visto, la salud de una sociedad que hace años que vive inmersa en un mundo de tecnología.

Una app para acallar las peores emociones – Fundación Privada Salud del Consorcio Sanitario del Maresme
Desde que las apps llegaron a nuestras vidas, nuestros móviles nos han llevado a sitios desconocidos, nos han presentado a nuevos amigos y nos han mostrado los planes de ocio de nuestra ciudad, entre otros. Ahora, esta tecnología ha saltado al territorio de las emociones gracias al investigador Álvaro Frías, que está trabajando en una app capaz de controlar las crisis emocionales recurrentes (depresión, ira, pánico) entre las personas con trastorno límite de la personalidad (TLP). Se llama B·RIGHT y su meta es automonitorizar a los pacientes “en crisis” a partir de herramientas psicológicas personalizadas y basadas en algoritmos de inteligencia artificial. En otras palabras, pretende minimizar la inestabilidad emocional de estas personas para que puedan disfrutar con mayor paz de su día a día.

 

 

Un abrigo a prueba de bacterias – Instituto Nacional de Ingeniería Biomédica
Si nos hablan de personas llevando abrigos antibacterias, lo normal es que pensemos que nos hemos teletransportado a un futuro distópico con fobia a las bacterias. Aunque no estaría de más encontrar un objeto del estilo en nuestros tiempos. ¿La razón? En un solo día, unos 80.000 pacientes en Europa adquieren al menos una infección a través de la asistencia sanitaria (normalmente, con la aplicación de catéteres). Y esto ha llevado a la investigadora Fabiola Costa a diseñar un recubrimiento que protege del amplio espectro de bacterias que anidan en los hospitales. Lo mejor de todo es que está compuesto por un polímero natural, por lo que no causa toxicidad ni favorece la resistencia a los antibióticos. Solo tiene la gran virtud de contribuir a hacer de los centros sanitarios espacios libres de infecciones.

 

 

Una codera más eficaz que la rehabilitación – Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona
Hay lesiones que no entienden de ejercicios. Es decir, que requieren una larga recuperación, a menudo ineficiente, y que en ocasiones precisan de la cirugía para sanarlas. Esto es lo que ocurre con el codo de tenista (epicondilitis), la lesión musculoesquelética relacionada con el antebrazo más común. Algo que ha llevado al investigador Miguel Ángel Mañanas a desarrollar MyoSleeve. Una singular codera que está pensada para utilizarse durante la rehabilitación, compuesta por una tecnología que evalúa la activación de los músculos y, por último y más importante, que acorta el tiempo que los pacientes suelen necesitar para recuperar su movilidad. La prueba de que una sola codera alberga mucho más poder curativo que 100 ejercicios diarios, 300 sesiones de rehabilitación y 50 visitas al médico.

 

 

Cannabis para escapar del dolor – Universidad Pompeu Fabra
Más allá de películas como el Jardín de la alegría, donde la marihuana hizo estallar las risas en un hogar económicamente devastado, los compuestos cannabinoides también tienen un uso terapéutico que puede rebajar el sufrimiento de personas con, por ejemplo, dolor crónico. Sin embargo, sus efectos secundarios (deterioro cognitivo, ansiedad y otros efectos psicoactivos) han limitado el desarrollo de su capacidad terapéutica. Y esto es lo que el investigador Rafael Maldonado quiere superar introduciendo en el mercado el proyecto Cannabis Fighting-Pain. Una serie de compuestos capaces de mantener el efecto analgésico de los cannabinoides y, al mismo tiempo, evitar sus efectos nocivos. De este modo, los 50 millones de personas con dolor crónico de Europa dispondrán de una planta que les permitirá vivir una rutina alejada del dolor.

 

 

Volver a vivir, con la realidad virtual – Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid
Cada año 130.000 personas sufren en España derrames cerebrales y una colosal cifra de 33 millones de todo el mundo conviven con sus secuelas. Y lo peor de todo es que la pérdida de facultades provoca que muchos pierdan independencia y confianza en sí mismos. Pero, afortunadamente, esta realidad está cerca de cambiar con el proyecto del investigador Ezequiel Hidalgo: VReal. Una plataforma que cuenta con una serie de vídeos terapéuticos de realidad virtual que proporcionan estimulación motora a los pacientes. Se le podría llamar el Netflix de la neurorehabilitación, porque es asequible, eficaz y se puede utilizar desde tu propia casa. Aunque lo más importante es la enorme mejora que podrán apreciar las personas que han sufrido ictus y todos aquellos que les rodean.

 

 

Texto: Alba Losada
Visual: Alejandra Velasco y Oriol Castellar