Imagina la Naranja Mecánica del 74 sin “el Flaco”, al Real Madrid sin su “Saeta Rubia” o a los Red Devils de Manchester sin aquel legendario y rebelde “Quinto Beatle” del equipo. Sí, tan extraño como imaginarse al FC Barcelona sin “la Pulga”. Ahora piensa, por un instante, que cualquiera de ellos no hubiese podido cumplir su sueño de ser futbolista ni ganarse, por tanto, un nombre en la historia del fútbol. Por ello, y por mucho más, equipos de primera división se unen estos días a la campaña de CaixaProinfancia “Ningún niño fuera de juego”.

Con el fin de que todos los niños puedan ser lo que quieran llegar a ser —como ya lo hicieron Johan Cruyff, Alfredo di Stéfano, Georges Best o Leo Messi— equipos de fútbol de primera división, como el Valencia C.F., el Sevilla F.C. o el Villareal C.F.*, colaboran con una iniciativa que pretende concienciar y movilizar a la sociedad para que todos los niños crezcan en igualdad de oportunidades y puedan, así, desarrollar todas sus capacidades. Y lo hacen a través de un simple e icónico gesto: ceder asientos en sus estadios a niños en riesgo de exclusión social. Una acción que se lanzó enmarcada dentro de la celebración del Día Mundial del Niño.

 

 

Que sea el deporte, en este caso el fútbol, el altavoz social para transmitir este ideal no es una casualidad. Primero, por el enorme seguimiento mediático que posee, y segundo, por los valores que transmite. El fútbol no es solo un encuentro entre dos equipos adversarios disputándose un simple balón durante 90 minutos. Es también una escuela de aprendizaje en la que la gestión del fracaso y del triunfo es clave para no perder de vista nuestros sueños. “No permitáis que el fracaso os deteriore la autoestima. Cuando ganas, el mensaje de admiración es tan confuso, estimula tanto el amor hacia uno mismo… Y cuando pierdes, sucede todo lo contrario: hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, solo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, pero lo importante es la nobleza de los recursos utilizados; eso sí es lo importante. Lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorriste el camino en la búsqueda del objetivo.” Esta reflexión viene de boca del entrenador argentino “el Loco” Bielsa. Un entrenador que siempre ha entendido el fútbol como una metáfora de la propia vida.

Sin embargo, no es posible concebir todo este aprendizaje de valores a través del deporte si no se nos permite acceder a él. Y hablamos de fútbol pero podríamos hablar de mecánica, de astrología o de música. Porque para que un niño pueda ser lo que sueña ser y logre poner su propio apodo o nombre a aquello que desea, antes necesita las herramientas para poder llegar allí. Y aquí todos podemos hacer algo para acercárselas. Tanto en el campo, como en la vida.

 

Fotografía: Román Yñán