Es cierto lo que dicen. El cambio empieza siempre por uno mismo. Ya lo decía la tercera Ley de Newton; cada acción tiene una reacción igual y opuesta, o dicho de otra manera, no hay reacción sin acción. Y para actuar necesitamos un entorno favorable: por mucho que te empeñes, no puedes construir una casa de madera en medio del océano. Por eso el programa Work 4 Progress de la Obra Social ”la Caixa” busca impulsar la creación de empleo en la India, Mozambique y Perú partiendo de las iniciativas y acciones de sus propios habitantes, pero sin olvidar que no hay empleo estable y duradero sin educación y salud. Charlamos con las coordinadoras de los tres países donde se lleva a cabo.

Work 4 Progress presta especial atención a jóvenes y mujeres. ¿Cuál es la situación laboral de estos colectivos en vuestros países?
ROSÂNIA DA SILVA (Ayuda en Acción) – En las zonas rurales de Mozambique, a los 12-13 años las mujeres dejan el colegio para casarse. Eso les lleva a una situación muy precaria, ya que no pueden educarse, cosa que termina repercutiendo también en la educación de sus hijos. En las ciudades es parecido: son muy dependientes de los hombres, ya que ganan menos. En cuanto a los jóvenes, tienen muchas dificultades para encontrar empleo, aunque tengan formación. Y si no han podido formarse lo tienen aún más difícil y terminan haciendo trabajos informales sin garantías legales.

CARMELA VISE (Entreculturas) – En Perú menos del 30 % del empleo es formal. El resto de la gente está subempleada o tiene un sueldo menor. Y la situación de las mujeres es igual que en Mozambique. Muchas mujeres no tienen ni la educación básica porque la mentalidad es: “¿Por qué invertir en mí, si me voy a casar?”.

PREMA GERA (Development Alternatives) – En la India muchas niñas también dejan el colegio al llegar al instituto. Porque las escuelas están lejos de sus casas y moverse por el país sigue siendo peligroso para ellas. Las mujeres adultas trabajan en el campo, pero ganan apenas para sobrevivir. Es una sociedad patriarcal, de modo que se topan con muchísimas barreras, empezando por el acceso a la información: cuando el hombre llega a casa, habla de empleo y de lo que pasa en el mundo con sus hijos; nunca con las hijas. Así que ellas no saben lo que ocurre fuera de sus comunidades.

CARMELA – Eso genera dependencia del marido, además de propiciar situaciones de violencia familiar, ya que ellos se sienten con mucho poder. En Perú, las empresas tampoco pueden absorber todos los jóvenes que salen de universidades e institutos.

PREMA – El gobierno indio está invirtiendo en la formación de los jóvenes, pero eso no basta. Muchos se mudan a las ciudades, pero los trabajos allí son inestables y de corta duración. Y eso provoca frustración. Porque tienen la energía y las capacidades. Quieren hacer cosas. Pero no pueden. Carmela, has mencionado que tenéis un 30 % de empleo formal. En mi país representa solo el 19 %. La mayoría de trabajadores están siendo explotados y no tienen seguridad social.

 

 

Las situaciones de los tres países parecen similares. ¿A qué creéis que se debe?
ROSÂNIA – Yo creo que, infelizmente, la situación de pobreza acaba igualando a las personas. Porque lo que tenemos en común es el contexto de pobreza y situaciones políticas que muchas veces no son las más favorables para el acceso a la educación o la creación de nuevos puestos de trabajo.

CARMELA – También tiene que ver con la ideología de que el hombre es superior a la mujer. Esa manera de ver el mundo hace que la distribución de los recursos también sea desigual.

ROSÂNIA – Y mientras las mujeres no tengan acceso a la educación, el círculo se perpetuará. Porque uno educa a los hijos como ha sido educado.

PREMA – Luego está el tema de la salud… En la India tenemos muchos problemas de malnutrición: un tercio de nuestras mujeres están desnutridas. Y cuando ellas están así, los niños tampoco están sanos, se ponen enfermos más a menudo y pierden más días de cole. Y, como adulto, si tienes deficiencias alimenticias, en el trabajo estás más débil.

¿Qué diferencia Work 4 Progress de otras iniciativas similares?
CARMELA – Que está enfocada en la gente. Anteriormente el diagnóstico lo solía hacer un experto que, bajo su perspectiva, veía el problema y encontraba él mismo la solución. Involucraba a la población pero de manera pasiva. Y lo que ocurría era que cuando él se iba y se terminaba la financiación inicial del proyecto se perdía todo lo conseguido. En cambio, si involucramos a la población desde el análisis del problema y el planteamiento de la solución, el nivel de compromiso será mayor.

ROSÂNIA – Este modelo, en el que la gente busca por ella misma la solución, fomenta que los gobiernos adopten los proyectos piloto como políticas públicas. Y esto permite replicarlos en varios puntos del país.

PREMA – Formamos a empresarios que busquen la innovación desde distintos puntos de vista (tecnológico, comercial, social), pero siempre contando con la gente desde el minuto cero. Esta metodología de cocreación, en la que antes de empezar tienes que escuchar a todos los implicados y aprender de ellos, es un gran cambio.

¿Qué proyectos concretos estáis llevando a cabo?
PREMA –
En Work 4 Progress India hemos creado, en los primeros 18 meses, una red con 62 emprendedores, jóvenes y mujeres. Las empresas trabajan áreas como la producción de especias o la purificación del agua (la calidad del agua es muy pobre en nuestra zona) y ahora acaban de salir de la fase de cocreación. En algunos casos se ha mejorado la tecnología, en otros la financiación…

ROSÂNIA – Mozambique es un país con muchas tierras y muy fértiles. Pero la agricultura familiar es de subsistencia y se rige por áreas de cultivo individual. Así que a través de Work 4 Progress estamos promoviendo la creación de asociaciones de agricultores para que puedan seguir trabajando de forma individual, pero también ocuparse de cultivos colectivos unas horas al día y dividirse las ganancias. Además, contamos con extensionistas agrarios que les enseñan a producir más y mejor, a invertir mejor su tiempo y su esfuerzo.

Tenemos otra línea de actuación enfocada a los jóvenes. Intentamos echarles una mano para conseguir empleos formales, con garantías, o para que empiecen por sí mismos pequeños negocios.

Y también estamos con una iniciativa de comercialización de un tipo de pollo típico de Mozambique. La idea es crear una cadena de valor, cuidando cómo producirlo, comercializarlo, etc.

CARMELA – En Work 4 Progress Perú estamos en la fase de escuchar a la gente para conocer sus aspiraciones, frustraciones, etc. Y ya estamos viendo iniciativas interesantes. En la región de Quispicanchi hay un, valga la redundancia, floreciente negocio de flores. Está cerca de una zona turística con iglesias muy bonitas donde la gente con dinero va a casarse. ¡Y no hay boda sin flores! Otro sector prometedor es el de las setas. Como se producen en la chala, que es el desperdicio de la cosecha del maíz, nos permite generar un producto nuevo a partir de un recurso ya existente. Son este tipo de cosas las que queremos ver: productos innovadores para el cultivo. Porque la gente allí vive en el campo. Son agricultores desde siempre, así que este es el ámbito que tenemos que explorar.

PREMA – Nosotros llevamos ya un tiempo y hemos empezado a preguntarnos por los beneficios sociales de las empresas que se crean. Al fin y al cabo, somos una plataforma de innovación social. Por ejemplo, nos preguntamos: ¿qué ocurriría si una mujer montara un servicio de transporte que acompañara a chicas desde su casa al colegio? Eso resolvería el problema de la seguridad y la movilidad, ella ganaría dinero, habría más niñas en la escuela y, por tanto, mejoras en la educación.

CARMELA – Eso es vital. Hay que afrontar el problema del empleo, pero siempre con la innovación social como meta.

Uno de los puntos fuertes del programa es la cultura colaborativa que se crea entre las entidades de un mismo territorio. ¿Qué aporta el trabajar conjuntamente?
CARMELA – Entre otras cosas, creatividad. Los diferentes enfoques permiten generar ideas mucho más creativas. Y, como hemos dicho antes, sostenibilidad. Porque aunque el financiamiento del programa se vaya, los actores locales (los gobiernos local y regional, las ONG del país, las universidades, las asociaciones de productores) se quedan. Construir con ellos crea iniciativas sostenibles.

ROSÂNIA – Esta participación de actores de diferentes ámbitos es, para mí, el punto fuerte del programa (a la vez que el mayor desafío). Porque solo involucrando a la gente las cosas funcionan a largo plazo.