Podemos caminar por el mismo lugar de siempre o bien podemos seguir nuestro propio camino. Luis Ernesto Núñez emprendió el suyo a los 60 años, con ayuda del programa de autoempleo Incorpora de ”la Caixa”, cuando parecía que el tiempo ya había pasado para él y andaba sin trabajo. Ahora tiene su propia zapatería, después de crear el plan de negocio, encontrar la financiación y realizar todos los trámites que necesitaba para lograrlo.

Esta historia nace de la colaboración entre la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Asturias (COCEMFE Asturias) e Incorpora, el programa de la Obra Social ”la Caixa” que impulsa la integración sociolaboral de personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, ayudándoles a hacer realidad su proyecto emprendedor. Lo cierto es que, a lo largo de los años, esta colaboración ha demostrado a cientos de personas que, aunque el paso del tiempo y los bolsillos medio vacíos les dijeran lo contrario, ellas también podían vivir sus sueños.

 

 

Cuando Luis Ernesto abrió su negocio en el verano del 2017, su vida dio un giro. “El autoempleo ha supuesto un cambio radical en mi forma de pensar y en mis actitudes. Da gusto ver cómo se van cumpliendo las expectativas que tenía en mi mente y que la gente también está contenta con mi trabajo”. Aunque para llegar a este punto, para acabar surfeando la ola más alta y bonita de su vida laboral, antes tuvo que andar un camino lleno de dificultades.

En su país natal, este ecuatoriano se ganaba la vida trabajando de cartero y zapatero al mismo tiempo. Lo segundo era su verdadera vocación, por lo que al aterrizar en España tuvo claro que no quería vivir ni un día sin que la reparación o la confección de un zapato lo retaran. Pero no todo salió como esperaba. Ningún taller lo contrataba y terminó en una empresa de líneas de alta tensión hasta que, a los 57 años, se quedó sin empleo.

Lo curioso fue que, justamente cuando no tenía nada a lo que agarrarse, conoció el programa de autoempleo Incorpora en Asturias, que ofrece asesoramiento personalizado gratuito, acompañamiento en todo el proceso hasta la apertura y consolidación del negocio, además de ayuda en la búsqueda de financiación a través de MicroBank (el banco social de CaixaBank). “Autoemplearme fue siempre la primera opción. Tenía esa habilidad en mis manos, ¿no?”, dice, y acto seguido añade que el programa le dio todo lo que necesitaba para abrir, por fin, su anhelado taller en Oviedo. “Era la oportunidad de mi vida, así que me dije: ‘Ahora esto es mío. No me voy a defraudar’. Hay cosas que pensaba que no sabía hacer y ahora las estoy haciendo. Esto me da bastante orgullo, la verdad”, cuenta al recordar los primeros pensamientos que le pasaron por la cabeza al pisar su taller, Zapatos Rotos.

El nombre lo sacó de la canción homónima de la banda argentina Los Náufragos que, en cierto modo, habla de su historia de coraje y superación. A ritmo de trompeta, la letra cuenta la experiencia de un hombre que deja su pueblo para buscarse la vida en la ciudad. Un hombre que camina un largo trayecto con los zapatos rotos, pero que no tiene duda de que está a un paso de empezar una nueva vida que le espera para triunfar. Luis Ernesto lleva esa historia a la vida real y, al mismo tiempo, demuestra que no hay edad límite para perseguir nuestros sueños, que siempre estamos a tiempo de escribir nuestro propio camino.

 

Texto: Alba Losada
Fotografía: Laia Sabaté