Hay muchas cosas que hacemos sin darnos cuenta. Mordisquearnos las uñas, parpadear, tragar saliva, respirar… ¿Y si tuvieras que pensar en cada una de ellas antes de hacerlas? ¿Y si tu vida dependiera, por ejemplo, de contar todas las respiraciones que haces a lo largo del día? Es la realidad en la que viven aún muchos niños para los que la neumonía sigue siendo una enfermedad mortal. En el Día Mundial contra la Neumonía, queremos hablar de aquellas cosas que existen, pero que a veces olvidamos.

Garantizar la salud y el bienestar de todos los seres humanos es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU para el 2030. Y se han hecho importantes avances en la materia: desde el año 2000, casi 16 millones de muertes se han evitado gracias a la vacuna del sarampión; a finales de 2014, más de 13 millones de personas tenían acceso al tratamiento contra el VIH y, en 15 años, se ha duplicado la esperanza de vida de los menores de 5 años. Pero, en algunos lugares, todavía hay niños que mueren por enfermedades fácilmente prevenibles y tratables, como es el caso de la neumonía.

“En muchos países, en muchas culturas, no existe una palabra para la neumonía. No saben explicar qué les pasa, porque no existe una referencia”, señala Hayalnesh Tarekgn, responsable de neumonía y diarrea infantil en UNICEF. La enfermedad se presenta como una tos, con dificultades para respirar, y una de las ayudas para diagnosticarla es contar las respiraciones por minuto del niño. En el proyecto ARIDA, surgido de una alianza entre UNICEF y la Obra Social ”la Caixa”, se testan nuevos dispositivos para mejorar ese diagnóstico enfocados en el recuento de dos aspectos: la frecuencia respiratoria (respiratory rate) y el oxígeno en sangre (pulse oxymetry). El programa evalúa aparatos tecnológicos que tienen una o ambas capacidades y, por otro lado, se encarga de distribuir el tratamiento: amoxicilina en tabletas solubles (tanto en agua como en leche materna) para los casos leves y terapia de oxígeno para los graves.

Según un informe publicado por UNICEF a principios de año, si todas las medidas necesarias para prevenir y tratar la neumonía se ampliaran hasta el 90%, en el 2030 podrían evitarse casi 5 millones de muertes por esta enfermedad. Parecen cifras muy grandes, pero están perfectamente a nuestro alcance. Según Diana Molina, responsable del Área Internacional de la Fundación ”la Caixa”, “las personas, si tienen la oportunidad, no son agentes pasivos: lo que necesitan es un espacio, unos medios, para poder luchar”. Y hacer que esos medios se hagan realidad es un compromiso global. Desde aquí, informarnos y difundir esta realidad lejana y a la vez tan cotidiana es nuestra primera obligación, para que todos los niños del mundo puedan respirar con normalidad.