Ya lo dijo Nelson Mandela: el valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que lo conquista. Y eso es precisamente lo que hacen día tras día los trabajadores y trabajadoras de los centros hospitalarios y asistenciales: hacer frente a la COVID-19 a pesar del miedo, el cansancio acumulado y el sufrimiento que genera. Pero los héroes no son infalibles y, en ocasiones, necesitan ayuda para cumplir su misión. Por eso, la Fundación Galatea, en colaboración con la Fundación ”la Caixa” y el Ministerio de Sanidad, ha puesto en marcha un servicio de teleasistencia psicológica gratuito para trabajadores sanitarios, que se complementa con el apoyo emocional que también proporcionan los 43 equipos de atención psicosocial (EAPS) del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de ”la Caixa” a las unidades hospitalarias dedicadas a pacientes con coronavirus y sus familiares. 

Hay muchas maneras de hacer frente a la COVID-19, dependiendo de tu profesión y posibilidades. Una es quedarse en casa y salir lo menos posible para impedir que el coronavirus siga expandiéndose; y otra es ponerse las botas, las gafas protectoras, guantes, mascarilla y salir a enfrentarse a la enfermedad cara a cara, cada día, siendo testigo de su impacto en las personas y de todo el sufrimiento que deja tras de sí. Y esto último es, precisamente, lo que hacen los profesionales de la salud. 

 

Ilustración José Roda personas conectadas solidaridad

 

La Fundación Galatea conoce bien los riesgos a los que se enfrentan las personas que trabajan en el ámbito sanitario. Fundada en el año 2001 por el Consell de Col·legis de Metges de Catalunya, su objetivo principal es velar por su salud y bienestar, promoviendo hábitos beneficiosos para ellos. En 2017, crearon el Servicio de Apoyo Emocional a los Profesionales de la Salud, concebido, entre otros motivos, para ayudarles a lidiar con el malestar emocional propio de su profesión, generado, en la mayoría de los casos, por el peso de una gran responsabilidad o una elevada autoexigencia. A partir de la crisis de la COVID-19, decidieron poner en marcha un sistema de teleasistencia psicológica, primero en Cataluña (el 16 de marzo) y, dos semanas después, en toda España gracias a la colaboración de la Fundación ”la Caixa”. 

Maria Pau González es doctora en Psicología y coordinadora de Formación y de Intervención en Equipos de la Fundación Galatea y explica cómo se lleva a cabo este servicio, que empieza por el número de teléfono gratuito 900 670 777. “Cuando un profesional sanitario nos llama, tenemos una unidad de acogida que realiza un primer triaje y le pone en contacto, en menos de 24 horas, con uno de los 52 psicólogos clínicos de nuestro equipo. Acuerdan día y hora para el encuentro, que normalmente es a través de videollamada y, si no tienen medios para hacerla, se realiza por teléfono”.  

Desde la puesta en marcha del servicio, han llevado a cabo más de 750 atenciones a 285 sanitarios, en su gran mayoría médicos y personal de enfermería. Los principales motivos de llamada son el miedo al contagio propio y de su familia; la tristeza por todo lo que están viviendo, el estrés por la elevada carga de trabajo y los cambios de servicio, y el sentimiento de culpa por no poder hacer más de lo que hacen. “Por desgracia, últimamente también estamos empezando a recibir llamadas por el estigma y las muestras de rechazo social que están recibiendo”, señala. 

Además, advierte que los profesionales comienzan a mostrar signos de agotamiento y que “están al límite. Muchos dicen que están 24 horas con este tema en la cabeza: van a trabajar, vuelven a casa, comen, duermen y vuelta a empezar. Por eso, nos tememos que, cuando esta primera ola de urgencia haya pasado, comenzarán a aflorar casos de estrés postraumático agravados, posiblemente, por factores psicosociales. De hecho, ya estamos pensando cómo podemos derivar los casos más complejos, para no dejarlos desamparados”.

“Una enfermera me decía que sus hijos lloraban cuando se iba a trabajar. Y es que, por si no fuera suficiente, los sanitarios tienen que hacerse cargo del miedo que sufren sus familias, además del suyo”. Nos lo cuenta José Martín de Rosales, quien pide que le llamemos Pepe. Él es psicólogo del EAPS FIBAO de Granada y uno de los 230 profesionales que forman parte del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación ”la Caixa”. Explica que la crisis sanitaria ha dado un vuelco a su trabajo. En este contexto y de forma temporal, las atenciones presenciales a los pacientes de paliativos se han limitado a casos muy puntuales, y sus esfuerzos ahora se centran en brindar apoyo de forma telemática a pacientes con COVID-19 y sus familiares y al personal sanitario que los atiende. Desde que pusieron a su disposición sus teléfonos el pasado 30 de marzo, él y su compañera reciben entre 3 y 4 llamadas diarias de profesionales de la salud. 

Para evitar que el estrés haga mella en la salud mental de los sanitarios, la estrategia principal es buscar formas de ventilación emocional, enfrentamiento y desconexión. “Pararse y ver cómo está uno, poner nombre a lo que se siente, observar las sensaciones del cuerpo y ver qué estrategias de autocuidado y regulación emocional podemos utilizar: la meditación, una lectura agradable o una ducha más larga de lo habitual son muy útiles. Y evitar ver mucha información de lo que acontece”, explica Pepe. 

Pero tanto Maria Pau como Pepe coinciden en destacar la fortaleza y resiliencia de estos profesionales, quienes a pesar de todo, tienen la capacidad de crecerse ante la pandemia. Por supuesto, sentir el apoyo de la sociedad es lo que les da fuerza para seguir adelante: ahora tienen un objetivo común y han hecho piña. “Son personas muy comprometidas con su trabajo, y tienen emociones muy proactivas y saludables que se transmiten unos a otros. Esto les permite trabajar en equipo con motivación e ilusión, a pesar de todo. Y cuando llegan a casa, saturados, exhaustos, y se preguntan ‘¿para qué?’, la respuesta les viene al instante. Y nosotros satisfechos de aportar nuestro granito de arena”, concluye Pepe. 

 

Texto: Bárbara Fernández
Ilustración: José Roda