A sus 56 años, sin trabajo y con problemas serios de ansiedad, Joan Manel no creyó nunca poder remontar. Sin embargo, la vida le ha dado una segunda oportunidad, que ha llegado gracias a la empresa social Alcil y el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa”. Aunando esfuerzos con Incorpora, Alcil lleva desde sus inicios contratando a personas en situación de vulnerabilidad. Su gerente, Rosa Maria Moreno, cuenta que es una herramienta imprescindible para encontrar perfiles que no llegan a las empresas de otra forma. “Sí, son personas que han pasado por situaciones muy difíciles. Y precisamente por eso son compañeros de trabajo mucho más empáticos, con valores humanos que no son tan fáciles de encontrar en un proceso de selección de personal al uso”. 

Muchos de los trabajadores de Alcil que han llegado a la empresa a través de Incorpora comparten ese rasgo de empatía. Saben escuchar y ponerse en el lugar del otro. Y también valoran mucho más el hecho de poder trabajar. “Pasé toda mi vida trabajando en hostelería. Y cuando con 57 años me vi sin nada y con un problema grave de ansiedad, pensé que no podría volver a trabajar. Y que lo haría encantado”, comenta Joan Manel. 

Actualmente, él es una de las personas que reparten alimentos a domicilio desde el mercado municipal de Les Corts, en Barcelona, uno de los puestos de trabajo que ofrece Alcil. “Estando en mitad de la pandemia, con un montón de personas que no podían salir de casa, trabajar en esto me ayudó mucho. Me he sentido más útil que nunca. Y totalmente recompensado por las sonrisas de las personas, muchas mayores, a las que les llevaba la cesta del mercado hasta su casa. Sabía que estaba realizando una labor que era vital. Así que dejé de lado la ansiedad y me propuse hacer mi trabajo lo mejor posible. He dado un paso de gigante en el aspecto personal, en el que también me han ayudado mis jefes y compañeros”.

 

Ilustración Roda teléfono despertador casa bolsa

 

El de Joan Manel es uno de los muchos casos de personas que pasan largo tiempo buscando una oportunidad laboral. A él le costó dos años. Aunque a algunos les cuesta incluso más. “Desde el principio hemos apostado por contratar a personas a través de este programa”, comenta Rosa Maria Moreno. Ella se encarga de la gerencia de Alcil, que es la rama laboral de un grupo más amplio de recursos que ayudan a personas con problemas de salud mental, Grup CHM Salut Mental. “Para nosotros, programas como Incorpora son fundamentales. Una herramienta básica y que facilita mucho el proceso de inserción laboral de personas que, por circunstancias de la vida, están en situación de vulnerabilidad”. 

De hecho, en Alcil la mayoría de trabajadores han llegado a través de Incorpora. “Lo bueno de este programa es que ya te hacen una preselección basada en los requerimientos del puesto de trabajo, que nosotros les mandamos a través de una oferta. Nos remiten los currículums que más se ajustan a lo que necesitamos y, a partir de ahí, concertamos las entrevistas con los posibles candidatos”, comenta Rosa Maria. 

Después de más de diez años viendo cómo han pasado por Alcil trabajadores llegados de Incorpora, Rosa Maria lo tiene claro. “Sin esta herramienta, habría muchas personas que no encontrarían trabajo. Y amplía muchísimo el radio de acción para las empresas que quieren comprometerse con la sociedad”.

Un compromiso que tiene retorno. Rosa Maria, desde su experiencia, lo tiene claro: “aportan una experiencia, un bagaje y una trayectoria vital que los ha enriquecido muchísimo. Pero son aspectos que no se ven, que se han de descubrir, y para eso hay que darles una oportunidad. Son personas con un perfil mucho más humano, porque les ha costado más que al resto tener una vida satisfactoria. Por eso son sumamente agradecidos. Y, además, son trabajadores bastante más responsables. Valoran muchos aspectos, como la responsabilidad, la puntualidad, el buen rendimiento y la implicación y el compromiso hacia la empresa que les ha contratado. Dan lo mejor de sí mismos porque la vida les ha dado una oportunidad y saben aprovecharla”. Y como compañeros, comenta Rosa Maria, son excepcionales. “Tienen una habilidad muy desarrollada de ponerse en el lugar del otro, sin juzgar. Y eso los convierte en magníficos compañeros de trabajo”.

Así, está convencida del valioso recurso que es Incorpora para las empresas que han decidido, a través de la contratación de personas en situación de vulnerabilidad, mejorar su entorno. “Deberían existir más programas como este. Y animo a las empresas a que apuesten por trabajar con ellos, porque al final, aportan unos valores que estamos perdiendo como sociedad”.

 

Texto: Itziar Lecea
Ilustración: Roda