Recorrer 1.300 kilómetros en tándem, comer chuletas de ciervo con las manos, beber té moruno en la aduana de Nador o compartir hoguera y cena con unos pastores árabes en las montañas de Debdú. Parecen secuencias de una peli de acción y no aventuras que suelas asociar con una persona ciega y con autismo. Sin embargo, los hermanos Sergio y Juanma Aznárez han demostrado lo contrario, y lo cuentan en La sonrisa verdadera, escrito junto con su madre, Mari Ros, libro que ha sido galardonado con el Premio Feel Good otorgado por la Obra Social ”la Caixa” y Plataforma Editorial.

“Esta historia comenzó cuando decidí hacerle un regalo a mi hermano”. Con estas palabras de Juanma —al que su hermano Sergio siempre llama Manuel–, empieza el libro La sonrisa verdadera, la obra ganadora de la tercera edición del Premio Feel Good, que tiene el objetivo de impulsar el optimismo entre escritores y lectores a través de historias de superación. Y sin duda, el relato de esta familia es optimista a más no poder. A Sergio, la vida no se lo puso fácil: nació sin globos oculares, a lo que más adelante se sumó el autismo, por lo que su familia ha jugado un papel decisivo para que pudiera desenvolverse en el mundo de la forma más independiente posible.

 

 

El libro —que es también un documental con el que ya han recorrido un sinfín de festivales— cuenta, en realidad, la historia de dos viajes: por un lado, el que hicieron los dos hermanos en tándem hasta Marruecos para visitar a Mati, una íntima amiga de la familia; por otro, un viaje más lento, el de la propia vida de Sergio, que su madre Mari Ros se encarga de narrar poniendo palabras imaginarias a los pensamientos de su hijo. Y cuando hablan de que hacer este viaje les ha cambiado la vida, no lo dicen por decir. En esta aventura, Sergio era el protagonista, lo que hizo que se sintiera más importante y preparado para afrontar cosas en la vida que antes, quizá, no habría imaginado.

“Ir a Marruecos era una forma de que la gente conociera a Sergio, de contar el privilegio que supone para nosotros tenerle en nuestra familia.”, explica Juanma. Eligieron Marruecos, en parte, por su vinculación familiar con esa tierra —su abuela nació allí—, pero sobre todo porque en Tinerhir, al pie de las montañas del Atlas, es donde vive Mati, una persona muy importante en la vida de Sergio. Ella fue quien le presentó a su primer profesor de música, Pepe, que no solo le enseñó a tocar el piano, sino a comprender mejor el mundo a través de la música. “Para Sergio la música es el primer código con el que conectó en la vida” —apunta su madre.

Una de las anécdotas más divertidas y que mejor recuerdan del viaje es cuando Sergio se desorientó buscando el baño y salió desnudo de la habitación del hotel en el que se hospedaban en San Clemente. Mercedes, una de las personas del equipo de rodaje que viajaba con ellos, gritó desde el piso de abajo: “¡Manuel, Sergio está en pelotas en el pasillo!”. Por suerte, nadie más les vio, aunque confiesan que a Sergio no le habría importado lo más mínimo. Así de natural es él.

“No podría haber editado un libro que me hiciese más ilusión. Es una historia de gente que se quiere, que se apoya, que se ayuda, que está a las duras y a las maduras. Queremos que la poderosa historia de esta familia sea conocida” —confiesa Jordi Nadal, director de Plataforma Editorial.

 

Texto: María Arranz
Fotografía: Laia Sabaté