Sultans of Swing de los Dire Straits sonando en el añejo reproductor de CD. El olor a sofrito y brasa que se escapaba de la cocina día sí y día también. La voz radiofónica del abuelo cantando a Machín. O ese muñeco con forma de tortuga que perdió un ojo en la boca del perro de la vecina. A veces una casa no es un edificio. A veces una casa es una persona, una foto, un conjunto de sensaciones: un estado mental. La campaña “Contigo, como en casa, impulsada por la Obra Social la Caixa, trabaja para que los bebés del Centro de Neonatología Avanzada Vall d’Hebron y sus padres pasen juntos, como en casa, sus primeros días de vida.

Evelyn nació con solo 25 semanas de gestación. Ahora cuenta con 4 meses de vida y sigue ingresada por problemas intestinales, pero ha crecido y ya está mucho mejor. Durante las primeras semanas, sus padres tuvieron que recorrer ¡a diario! los 114 kilómetros que separan Tàrrega de Barcelona para visitarla, hasta que se hicieron con un piso de alquiler. Por eso están encantados con el proyecto “Contigo, como en casa”, que tiene como objetivo poner habitaciones equipadas a disposición de las familias, reduciendo al mínimo el impacto del ingreso. “Ellos lo necesitan”, nos dice Adrián, papá de Evelyn. “Los médicos y las enfermeras nos ayudan muchísimo y son como una segunda familia, pero es necesario que estemos nosotros, los padres. Cuanto más tiempo pasemos con ellos, mejor.”

 

 

Esto que los padres saben instintivamente ha sido reiteradamente confirmado por la ciencia: los estudios demuestran que la inclusión de las familias en los cuidados y la práctica del contacto piel con piel –el método canguro por el que apuestan los profesionales de la Vall d’Hebron– son clave para mejorar la evolución de los bebés y reducir las posibles secuelas. “Están más tranquilos, cogen color y más peso”, nos cuenta Laura, la mamá de Júlia, nacida hace 5 días con 32 semanas de gestación. “¡Mira, ya no se le ven tantos pellejitos, que antes era una ratita!”, asegura mientras acaricia la cara de su hija. “Y como padre te sientes parte de su proceso de crecimiento, no te quedas detrás un cristal como antes. Poder quedarse en la habitación con ella lo cambiaría todo”, nos cuenta Karel, el orgulloso papá, mientras espera la especial visita de Andrés Iniesta y su mujer, Anna Ortiz, padrinos del proyecto.

“Nosotros somos padres de tres hijos y eso nos hace muy sensibles a esta causa”, declaró Iniesta a su llegada al centro. “Los padres de niños prematuros pasan por un período de angustia hasta que ven que el bebé sigue el camino que todos desean. Por eso estoy muy feliz de poder ayudar a un proyecto tan bonito. Ojalá se cumplan todos los objetivos marcados”, deseó el futbolista del FC Barcelona después de visitar a los padres y a sus recién nacidos.

De momento, la campaña ya ha recaudado el 39 % de los fondos que necesita y sigue abierta a donaciones de particulares, instituciones y empresas que conseguirán que los padres de Evelyn, Júlia, Álvaro y muchos más puedan convertir sus voces, sus olores, sus abrazos y sus peluches en una casa en mayúscula desde el primer segundo de vida.