La perspectiva es más que una técnica de dibujo, más que un conjunto de reglas matemáticas. Es el arte de hacer que los objetos tengan volumen, aunque sean líneas sobre una hoja plana. El arte de escoger un punto de vista y dibujar la realidad desde allí. El arte de mirar. Un arte, sobre todo, que podemos aplicar fuera del arte en sí. Porque la vida cambia con nuestra mirada. Y a mirar la vida desde otro punto de vista, pero siempre a los ojos y con una sonrisa, es lo que las personas con parálisis cerebral de la entidad No Somos Invisibles enseñaron a un grupo de internos el pasado 19 de junio en CaixaForum Lleida.

Salir de prisión, construir desde cero, encontrar un trabajo y luchar contra los prejuicios que aún pesan sobre quienes han pasado por la cárcel es duro. Nadie va a negarlo. Precisamente por eso el programa Reincorpora de la Obra Social ”la Caixa” trabaja para facilitar la vuelta a la sociedad de presos que están a punto de cumplir su condena. Y lo hace a través de itinerarios de inserción laboral personalizados y de actividades que mejoran sus competencias profesionales y personales.

En este taller sobre motivación y valores, liderado por personas con parálisis y realizado en colaboración con el CIRE, el mensaje que Vero, Nico, J.R., Luis, Marimar y Sergi lanzan a los internos es bien rotundo: si ellos pueden, los internos también. “De nada sirve tener piernas y brazos si no tienes fuerza de voluntad”, dice Vero. Y lo hace sentada en su silla de ruedas y a través de la voz de su móvil, que controla con la nariz.

 

 

Tener parálisis cerebral puede ser un impedimento para moverse e incluso para hablar. Pero casi nunca afecta la capacidad cognitiva, y menos la de disfrutar de la vida. Solo hay que aprender a mirarla desde otra perspectiva. Eso mismo hace Nico, presidente de la entidad, cuando afirma que si no fuera por la parálisis “no estaría aquí haciendo lo que me gusta, que es charlar. Y seguramente tampoco hubiera conocido a mis compañeros ni a mi mujer, que también tiene parálisis”.

“Siempre hay que buscar el lado bueno de las cosas”, dice J.R., cinéfilo empedernido, “como en esa peli de Bradley Cooper y Jennifer Lawrence por la que ella ganó un Óscar en el 2013”. Y lanza un consejo importantísimo: “Hay que ver más comedias, que dramas ya hay muchos en las noticias. ¡Tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos!”.

Juan, uno de los internos, nos cuenta que le gusta mucho conocer gente nueva para poder “aprender de ellos y mirar el mundo con sus ojos”. De hecho, ya ha quedado para tomar algo con Nico y Luis por Barcelona cuando salga. “Jamás había tratado con personas con parálisis cerebral y me han transmitido fuerza de voluntad a tope. Ha sido impresionante”.

Después de la charla, es hora de que los internos miren el mundo como lo miran Vero, Nico y los demás. Es hora de pintar con la cabeza. Literalmente. Con la ayuda de un licornio –una especie de casco con un pincel incorporado– y sin usar las manos, internos y técnicos de Reincorpora mezclan colores e imaginación. “Las personas con parálisis cerebral son dependientes en la mayoría de sus actividades diarias”, cuenta Alicia Gruas, directora de la entidad, “así que el arte, la expresión y la libertad de tomar decisiones para ellos son muy importantes”.

Hay quien pinta una flor; otros, manchurrones abstractos. Unos aprenden a trabajar en equipo y a relativizar los problemas; otros, a superar prejuicios y a creer en ellos mismos. Y todos bromean, ríen y se sorprenden. Todos disfrutan del momento. Como dice Pedro, otro interno: “Me gusta ver cómo, aunque no todos tengamos las mismas capacidades, todos valemos lo mismo y podemos disfrutar por igual”. Y es curioso, porque Pedro coincide con Sergi, a quien la ataxia de Friederich sentó en una silla de ruedas hace 10 años, cuando dice que la vida es el momento presente y que hay que aceptarlo y disfrutarlo en su totalidad. “No nos olvidemos de ser felices, porque las cosas materiales se pierden, pero la vida siempre sigue”.

 

 

*En este artículo se han usado nombres falsos para proteger la identidad de los internos.

 

Ilustración: Joan Alturo