1 de cada 8 mujeres sufre cáncer de mama. Es el cáncer con mayor supervivencia, pero también la primera causa de muerte en mujeres con cáncer, llevándose cada año a 6.000 mujeres en España. Cristina Saura es la investigadora principal del Grupo de Cáncer de Mama del VHIO, jefa de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Vall d’Hebron y, en varios de sus trabajos, colabora estrechamente con la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM)-”la Caixa”.

¿Por qué decidiste hacer del cáncer de mama tu objeto de estudio?
Decidí ser médico de muy pequeña, sencillamente —como muchos otros médicos— porque quería ayudar a la gente. Tomé la decisión de especializarme en oncología a raíz de la enfermedad de un familiar cercano. Y fue también a través de esta experiencia que descubrí todo lo que la investigación puede aportar a la vida de un paciente con cáncer metastásico.

¿Cómo resumirías la actividad de tu grupo de investigación?
Trabajamos en el desarrollo precoz de fármacos para aumentar supervivencia y calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama. Colaboramos estrechamente con la UITM, para entrar en los estudios de fármacos desde la fase 1. Hemos participado en muchos ensayos clínicos permitiendo que muchas pacientes sean tratadas con tratamientos muy novedosos. Para nosotras, la investigación es también una oportunidad para las pacientes para acceder a tratamientos pioneros que pueden tardar años en ser aprobados.

 

Mujeres ayudando a otra que tiene cáncer de mama

 

¿Cómo has vivido esta enfermedad cuando te ha tocado de cerca, como familiar y como científica?
Siempre intento separar mi vertiente como familiar o amiga de mi faceta de médico. Como familiar, intento acompañar, física y emocionalmente. El acompañamiento es un pilar tan importante como el tratamiento. Como investigadora, me aseguro de que recibe el mejor tratamiento.

Cada vez más mujeres sobreviven al cáncer de mama. ¿Dirías que el panorama es esperanzador?De entrada, diría que me encantaría tener que reciclarme a otra especialidad porque hemos curado el cáncer de mama. Pero no creo que nos levantemos un día y esté curado. Sí que nos estamos levantando casi a diario con logros concretos para pacientes con ciertos tipos de cáncer de mama. Poco a poco vamos sumando meses de vida para muchas pacientes. Y eso va a seguir así, y además se está acentuando, gracias a las investigaciones actuales.

¿Cuáles son los tratamientos más prometedores?
En el caso de la inmunoterapia, los avances más prometedores actualmente se dan en el triple negativo, el tipo de cáncer de mama más agresivo. Recientemente se han presentado resultados de un ensayo con el fármaco atezolizumab que son espectaculares para estas pacientes con cáncer de mama metastásico si, además, tienen tumores con expresión de PD-L1: en estos casos, la supervivencia libre de progresión aumenta en un 38 %, y la supervivencia global, hasta los 25 meses. Son muy buenas noticias para un cáncer tan agresivo. Otro fármaco, el pembrolizumab, combinado con quimioterapia en estadios curables de la enfermedad triple negativa y administrado antes de operar, también ha demostrado que aumenta hasta el 65 % el porcentaje de pacientes en las que no queda rastro de la enfermedad.

En el caso de los cánceres HER2-positivos, que son aproximadamente uno de cada siete, los fármacos ADC (antibody drug conjugate) están dando resultados muy positivos. En este caso, se trata de anticuerpos dirigidos al receptor HER2, asociados a quimioterapias muy efectivas, que se liberan así de forma selectiva en las células tumorales.

Finalmente, en el caso de los tumores con receptores hormonales positivos, algunos de los resultados más prometedores se presentan con los inhibidores de ciclina. Hasta ahora habían demostrado ser útiles en el tiempo de control de la enfermedad, pero ahora estamos viendo que también aumentan la supervivencia de las pacientes. Otros fármacos en desarrollo con futuro prometedor para este subgrupo de pacientes son los SERD (selective estrogen receptor degrader).

A pesar de los avances, ¿es necesario apoyar aún más la investigación para que los descubrimientos científicos puedan trasladarse a la población?
Sin duda y, en este caso, el mecenazgo civil es muy importante. La industria invierte mucho en el avance y aprobación de nuevos fármacos. Pero hay otros temas donde las iniciativas civiles, desde las pacientes, son claves. Por ejemplo, en el desarrollo de biopsias menos invasivas o en el estudio del impacto del embarazo en pacientes que han sufrido cáncer de mama.

¿Qué consejo darías a cualquier mujer a la que le acaban de diagnosticar un cáncer de mama? Que esté bien acompañada, por quien ella decida (amigos, hijos, pareja, padres), que busque un buen centro y un buen médico para su tratamiento. Y que lo vea con optimismo, aunque al principio pueda costar mucho.

¿Qué es lo que te sigue motivando a seguir investigando día tras día?
Las pacientes, sin duda. Y el anhelo que transmiten de que lo que hacemos no es suficiente. Recuerdo, por ejemplo, una noticia de un estudio de hace unos años. Los resultados eran espectaculares, con una esperanza de vida que aumentaba hasta los cinco años. En los periódicos se daba la noticia como un gran logro, pero, al día siguiente, me contactaron varias pacientes que sufrían ese tipo de cáncer para recordarme que para ellas cinco años eran en realidad claramente insuficientes.

 

Ilustraciones: Lorena Rivega