Fatiga, vómitos, pérdida de cabello… Hemos asumido que, para curarse de un cáncer, hay que soportar importantes molestias durante meses. Pero, ¿y si no tuviera que ser así? Hace tiempo que el Hospital Clínic de Barcelona ya apuesta por un cambio de paradigma: en vez de actuar desde fuera atacando al tumor, actuar desde dentro reforzando el sistema inmune y ahorrando muchos efectos secundarios al paciente. Ahora, su excepcional trabajo, que ya ha logrado salvar a muchos pacientes que habían agotado todos los tratamientos posibles, ha sido respaldado por ”la Caixa” con un acuerdo de 6 millones de euros que permitirán no solo potenciar esa investigación pionera, sino también invertir en otros proyectos vinculados a la formación investigadora de los médicos y la mejora asistencial de los pacientes.

“El sistema inmunitario nos evita generar muchos de los tumores a lo largo de la vida. Se dice que, si no tuviéramos sistema inmunitario, desarrollaríamos un tumor cada 5 o 15 años. Cuando tenemos un cáncer es porque, desgraciadamente, esto no ha funcionado bien. Nosotros intentamos que el sistema sea más eficiente cuando ha dejado de serlo, que es cuando detectamos el tumor”, explica Manel Juan, jefe de sección de Inmunoterapia del servicio de Inmunología Hospital Clínic de Barcelona.

 

 

Según este especialista con casi 30 años de experiencia, las quimioterapias plantean varios problemas. El principal de ellos es que, mientras atacan al tumor, también atacan al sistema inmunitario, lo que provoca fuertes efectos secundarios. Además, hasta ahora, el sistema para validar tratamientos oncológicos estaba basado en la velocidad con la que el tratamiento conseguía resultados. Es decir, se consideraba que si el tratamiento no obtenía una respuesta rápida, no era válido. Este paradigma supuso un parón en las investigaciones iniciales sobre inmunoterapia, porque esta obtiene respuestas más indirectas y menos rápidas. Esto es así porque la inmunoterapia no consiste en utilizar un tóxico para matar al tumor como es el caso de la quimioterapia. “Por contra, con la inmunoterapia tienes que conseguir, primero, que el sistema inmunitario se recupere y, después, mate al tumor”, aclara Juan. Por suerte, la evidencia presentada por expertos (científicamente refrendadas por los ganadores del Nobel este mismo 2018) han logrado que los criterios hayan cambiado en la última década, lo que ha abierto las puertas a este nuevo paradigma en investigación.

Aun así, por cuestiones de protocolo médico, “de momento, solo podemos tratar con inmunoterapia a los pacientes en los que ha fallado todo lo demás. El porcentaje de personas tratadas con éxito en muchos cánceres está entre el 20 % y el 40 %, pero tengamos en cuenta que son porcentajes añadidos que se dan cuando el resto de terapias no funcionan”, destaca el doctor.

A partir de ahora, gracias al acuerdo firmado con ”la Caixa”, el doctor Juan y su equipo tendrán la estructura de investigación estable que necesitaban para seguir investigando, entre otras líneas, sobre los CAR-T, la terapia génica que modifica los linfocitos T (un tipo de glóbulos blancos encargados de la respuesta inmunitaria) del paciente para que puedan vencer a sus propias células tumorales. Y no solo para seguir investigando, sino para tratar a los pacientes en el mismo hospital. “Es una barbaridad que la gente tenga que irse a Estados Unidos cuando nosotros sabemos que es posible hacerlo aquí”. De hecho, con esos CAR-T, ya han tratado a 10 niños y más de 20 adultos a los que se les habían pronosticado pocos meses de vida “con respuesta positiva en gran parte de los casos. Aún no podemos decir que estén curados, porque solo llevan como mucho un año y pico bien, pero cuando trabajas reforzando su sistema inmune, tienes mucha confianza en que lo van a estar”.

El principal objetivo de la nueva Unidad para la Investigación en Inmunoterapia del Cáncer Clínic – ”la Caixa” será desarrollar tratamientos personalizados para distintos tipos de cáncer resistentes a las terapias convencionales. “Queremos llegar a ofrecer una terapia inmunitaria que ataque únicamente al tumor. Es decir, un tratamiento a medida para cada paciente”, asegura Manel Juan.

Y para conseguirlo, el Dr. Juan reclama dos cosas. La primera, que la especialidad inmunológica, que ha demostrado sobradamente su eficiencia, tenga un papel importante en el tratamiento oncológico en todos los hospitales. “Siempre hemos trabajado en especialidades basadas en estructuras tangibles —cerebro, pulmón…—, pero el sistema inmunológico está disperso por todo el cuerpo, es transversal, por eso en muchos casos lo evalúa el bioquímico, el hematólogo u otro especialista. Y es importantísimo que los centros tengan especialistas inmunólogos en sus equipos para tratar el cáncer”.

La segunda, que el nuevo tratamiento contra el cáncer deje de ser considerado un fármaco cuando, técnicamente, está más cerca de un trasplante. “Tener que seguir las normativas del fármaco multiplica los costes y tiempos hasta que pueda ser utilizado. Necesitamos divulgación, que la gente conozca esta situación y movilice a los políticos para que cambien la reglamentación y no tardemos tanto tiempo en algo que podría hacerse muy rápido”, dice convencido.

El doctor Juan es optimista: “Creo que llegaremos a ver la inmunoterapia del cáncer aplicada como terapia principal. E incluso podríamos llegar a la inmunoterapia preventiva, el equivalente a una vacuna contra el cáncer, lo que para las familias con propensión a desarrollarlo serían excelentes noticias”.

 

Texto: Ana Portolés