Creer en las personas, en su capacidad para crecer, trabajar y superar adversidades, creer en un futuro mejor y en una sociedad con más oportunidades, es creer en el empleo. Hoy contamos el caso de Estela Ruiz, una chica con síndrome de Down de 27 años que, gracias a Incorpora de ”la Caixa”, ha encontrado su lugar en el mundo laboral. Esta es una de las historias, de compromiso e ilusión, que inspira la nueva campaña de la Fundación que tiene como lema: Nosotros lo llamamos ”la Caixa”.

Conseguir un trabajo no es tarea fácil para nadie y mucho menos para personas como Estela. Ahí están las cifras para comprobarlo: en España solo dos de cada diez personas con discapacidad intelectual tiene empleo. Es hora de dejar de lado los prejuicios y entender que estas personas no solo pueden cumplir con la función asignada, sino que además pueden aportar un valor diferencial a las empresas. El programa Incorpora de ”la Caixa” tiende puentes entre el mundo laboral y estos colectivos, haciendo posible que hoy personas como Estela Ruiz pongan toda su ilusión trabajando en un Starbucks de Madrid.

 

 

Milena Pineda llevaba 10 años trabajando en Starbucks cuando un buen día le dijeron que se incorporaba a la plantilla de paseo de la Castellana una joven con síndrome de Down: “Al no tener experiencia trabajando con personas con esta condición, al principio no sabíamos cuánto trabajo darle. Pero pronto nos dimos cuenta de que aprendía muy rápidoy de que estaba muy ilusionada porque era su primer empleo”.

Seis meses después, Estela ya es una trabajadora como las demás y se emociona contando su experiencia: “Me hace mucha ilusión trabajar aquí y aprender algo cada día. Mis compañeros me ayudan mucho y mis padres están muy orgullosos de mí”. No hay duda de que está plenamente integrada. “Muchos de nuestros clientes vienen cada día y cuando les presentamos a Estela, se alegraron mucho de la iniciativa y ella tiene muy buena relación en ellos”, cuenta Milena. De hecho, Estela se sonroja cuando le preguntamos por un tal Álvaro, un cliente habitual, al que le lleva su fruta cada día a su mesa y aprovecha para charlar un rato con él.

Las personas que buscan trabajo a través de Incorpora cuentan con técnicos de inserción laboral que los conectan con las empresas, los forman y les ayudan a desempeñar su labor diaria. En el caso de Estela, a su lado han estado desde el principio Laura y María, técnicas de Incorpora en la Fundación Síndrome de Down Madrid. Todo empieza con una entrevista en la que los técnicos explican a la empresa qué pueden aportar los candidatos y cómo pueden desempeñar su trabajo. “Salí de la entrevista muy contenta y feliz”, recuerda Estela que, con su desarrollo profesional afirma haber ganado en confianza en sí misma. Luego se establece, junto a la empresa, una lista de tareas concretas que, en el caso de la madrileña, van desde reponer la barra de los condimentos hasta ocuparse del lavavajillas, recoger las mesas y procurar que los cubiertos estén siempre listos. Laura y María acudieron los primeros días hasta que, al comprobar que Estela desempeñaba su trabajo a la perfección, fueron espaciando sus visitas. De todas maneras, la comunicación entre Incorpora y la cafetería es constante.

“Estela está llena de energía y entusiasmo, y a mí me transmite mucha felicidad” cuenta Milena. “Supo cambiar su rutina rápidamente y trabaja con las mismas condiciones que el resto. Yo soy muy exigente con ella. Supervisamos su trabajo, pero igual que lo hacemos con cualquiera que se incorpora al equipo.”

Lo más importante es que Estela se siente útil y, por tanto, integrada en la sociedad como cualquier chica de su edad. Ha conquistado el corazón de los clientes y del resto de los trabajadores del establecimiento por su bondad e inocencia. “Todo lo que hace, lo hace con el corazón. No pasa un día sin que me diga lo contenta que está de trabajar aquí, aunque eso no quita que su día preferido sea el viernes, porque viene el fin de semana”, sonríe Milena.

Lo que más le gusta a Estela de su trabajo es “llamar a los clientes por su nombre cuando el café está listo”, además de compartir momentos de complicidad con sus compañeros. “Poder trabajar ha cambiado mi actitud, ahora estoy contenta y emocionada”, afirma. Pero, pese a estar muy feliz en la cafetería, Estela tiene un sueño: “ser actriz y cantante”.  Y es que, ahora que se siente realizada e integrada, cualquier cosa es posible.

 

Texto: Raúl M. Torres
Fotografía: Rita Puig-Serra