Hoy es el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, y apoyar la investigación científica se hace más imprescindible que nunca: solo así las enfermedades dejarán de ser lo que son. Y la verdad es que los estudios más recientes dejan margen al optimismo. Con Noelia Morales, creadora de la firma de lencería Anna Bonny, hemos hablado de los avances y de la vida tras una mastectomía, de feminidad y de felicidad.

“Creo que estamos en un momento muy interesante para la investigación. Hay mucha prevención y uno va perdiendo el miedo al diagnóstico”, explica Noelia. El oncólogo Josep Baselga, uno de Los Imprescindibles de la campaña de la Obra Social ”la Caixa” y director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología, lidera uno de los avances más prometedores: la detección precoz mediante un análisis de sangre. Además, la investigación también puede cambiar por completo la idea que tenemos de la enfermedad. Por ejemplo: en lugar de matar el cáncer con fármacos, se ha demostrado que podemos enseñar a nuestro sistema inmunológico a reconocerlo y a defenderse ante él.

A Noelia Morales le practicaron una mastectomía radical en el 2015. Ella tampoco vio el cáncer como un enemigo instalado en su cuerpo, sino como un fallo consecuencia de que no somos perfectos. Frente a una metáfora de guerra, escogió la de una aventura: un camino del que no sabes el final y que conlleva riesgos.

Tras la operación, decidió embarcarse en otra aventura, que además lleva el nombre de una de las pocas mujeres piratas de la historia. En Anna Bonny diseña lencería para mujeres que se someten a la reconstrucción del pecho en fases o que, como ella, deciden ir planas. Al no encontrar en el mercado nada que tuviera un lenguaje vivo y contemporáneo como el suyo, Noelia compró un sujetador bonito, lo cortó por la mitad y se lo puso. Se sintió tan liberada que, con el apoyo de su marido, decidió compartir la experiencia con el mundo.

Las prendas se parecen visualmente a un parche pirata, pero conservan toda la elegancia y el glamur de una pieza de lencería. ¿Y qué es una pirata, al final? “Pues una mujer que se sube a un barco, y no sabe a dónde le lleva, pero sube. Y descubre un nuevo territorio y se pelea… y por ahí le quitan un ojo, y por ahí le quitan un pecho”, explica Noelia.

Los datos son los que son: casi la mitad de las mujeres deciden no reconstruirse el pecho tras una mastectomía. Pero la presión social para ponerse prótesis sigue siendo muy fuerte. Dos pechos: mujer completa; uno: mujer a medias o directamente a cero. “La feminidad es mucho más que tener uno o dos pechos”, recuerda Noelia. Desde su experiencia personal, apunta que después de la operación “hay una asunción de que te lo vas a reconstruir y una falta de información tremenda”.

Escoger no ponerse prótesis no significa renunciar a tu cuerpo, y esa es la reflexión a la que las prendas de Anna Bonny también nos llevan. “Se trata de que cuando estés desnuda sientas que la prenda embellece y subraya”, explica Noelia. “No es la cicatriz lo que incomoda, tenemos otras en nuestro cuerpo. Es más una nostalgia de un trocito perdido. Es obvio que el pecho no está, pero la prenda lo comunica con un poco de sentido del humor. Que no haya pecho no impide que juegues”. Y la idea va más allá de la estética: los mejores tejidos, los que no irritan la piel sensible de la cicatriz, se cosen a mano para que sean reversibles y puedan utilizarse en ambos senos. “Hoy en día hay una lucha gigante para mejorar la reconstrucción, y eso está genial. Pero, ¿por qué no ponemos empeño, también, en aceptarnos?”.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra