Los medios de comunicación juegan un papel importante como creadores y propagadores de modelos femeninos y masculinos. Por ello, tienen una responsabilidad ineludible a la hora de erradicar prejuicios y favorecer el empoderamiento de la mujer. Eso es algo que tiene muy claro la periodista Lucía Méndez, cuyo compromiso con su trabajo y su sociedad la ha hecho merecedora este año de uno de los Reconocimientos 8 de Marzo, concedidos por la Comunidad de Madrid con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, además del primer Premio Josefina Carabias, en homenaje a la primera mujer que se dedicó profesionalmente al periodismo político en España. “El mayor empoderamiento de la mujer son las zapatillas deportivas, poder desprenderse de los tacones”, nos ha dicho, entre otras cosas interesantes.

¿Hemos mejorado en la imagen de la mujer que transmiten los medios de comunicación?
Sí, creo que hemos avanzado, aunque no todo lo que nos gustaría. Por una parte hay una mayor concienciación en fenómenos que afectan a la mujer, como los abusos y los malos tratos; los medios ahora son más respetuosos y tratan el asunto con mayor delicadeza y responsabilidad. Y eso es porque existe una presión muy justificada por parte de la mujer para que eso sea así. La sentencia de ‘La Manada’ provocó en la sociedad española un debate muy interesante, muy importante y muy de fondo a propósito del derecho que tienen las mujeres a andar por la calle a las dos de la mañana sin que nadie las moleste.

¿Pero sigue dándose la ‘cosificación’ de la mujer?
Desde luego, el tratamiento que reciben las mujeres en algunos medios de comunicación por el hecho de serlo es muy distinto al de los hombres. Las mujeres que están en política, por ejemplo, tienen que aguantar comentarios sobre su atuendo que no se dan con los hombres; eso es una discriminación más.

 

 

En el caso de los informativos de televisión, además, parece perpetuarse la ‘presentadora joven y guapa’ junto al compañero veterano.
De hecho, España es uno de los pocos países en los que las televisiones exigen que las mujeres periodistas sean jóvenes y con un cierto canon de belleza. Todo ello, sin detrimento de su profesionalidad, naturalmente. Pero sin duda el cliché de periodista hombre veterano y mujer joven que lo acompaña con un papel claramente subsidiario es de esos aspectos negativos que hay que apuntar, y creo que es una cuestión que no se debate demasiado. Pensémoslo, ¡es que no tiene justificación posible!

En ese sentido, aunque los medios han evolucionado en el tratamiento informativo, parece que se siguen manteniendo los clichés de género.
Es que no olvidemos que España es un país en el que hace solo 40 años la mujer aún tenía que pedirle permiso al marido para abrir una cuenta bancaria. Así que no se puede pensar que ese tipo de clichés, que se transmiten de generación en generación y que están muy enraizados en la sociedad, van a cambiar de la noche a la mañana, o de un año para otro, o por una manifestación. Serán necesarias paciencia y educación.

El lenguaje es la herramienta esencial del periodismo. En ese sentido, ¿qué hacemos con el lenguaje inclusivo?
Sobre esa polémica no tengo una opinión muy contundente ni muy radical. Hay posturas en relación con el lenguaje inclusivo que me parecen una exageración y que llegan a caer en la ridiculez. No me desagrada que las personas con proyección pública utilicen un cierto lenguaje inclusivo, es una manera de subrayar la necesidad de que esté presente toda la población. Pero no se puede obligar a todo el mundo que escribe, que habla o que hace informes a que introduzca esas cosas. El lenguaje inclusivo llevado al extremo me parece francamente impracticable. Y ahí está el informe de la RAE al respecto.

Según un estudio reciente del Observatorio Social de ”la Caixa”, en igualdad de condiciones las mujeres tienen un 30 % menos de probabilidades de acceder a un proceso de contratación que los hombres. ¿Cómo ha sido la evolución de la presencia de la mujer en el mundo del periodismo?
Las mujeres en los medios de comunicación hemos avanzado mucho en los últimos 40 años. En realidad, es como si fuese otro país. Las mujeres se han incorporado de forma masiva a las redacciones de los medios, superan con mucha diferencia a los hombres, pero solo en la parte baja de la escala profesional, y no se corresponde en absoluto con su presencia en los puestos directivos. Hay una brecha grandísima, y ese debe ser un objetivo fundamental a conquistar que todas debemos ponernos a diario, porque creo que solo cabe repetir que no hay ni un solo motivo que pueda hacernos a entender que los hombres periodistas son más profesionales para tener cualquier responsabilidad en un medio de comunicación.

Has recibido un reconocimiento de la Comunidad de Madrid con motivo del 8 de marzo. ¿La lucha por la igualdad ha sido un tema que has tenido siempre presente como periodista?
No, reconozco que no he sido en absoluto una militante ni activista feminista. La conciencia feminista, si puede decirse así, me ha nacido con el tiempo y con la experiencia. Y, sobre todo, me nace todos los días cuando veo las fotos de las personas que mandan en los medios de comunicación, en las empresas, en las judicaturas y en todos los demás sectores de este país. Cuando veo esas fotos, me hago feminista. Todos los días tengo un motivo para serlo, porque no existe ni una sola justificación para que todos sean hombres, ¡ni una sola! La lucha por la igualdad es un combate trasversal a todas las ideologías políticas.

En poco tiempo tendremos elecciones. ¿Qué temas pondrías sobre la mesa al nuevo Gobierno en esta materia?
La principal asignatura pendiente de los nuevos responsables políticos es garantizar que las mujeres tengan los mismos derechos en sus puestos de trabajo que los hombres. Hay una brecha salarial que necesariamente tiene que disminuir. Y hay que insistir en una educación en igualdad, en todos los colegios, obligatoriamente, y a todas las edades. Por otro lado, en la vida política actual hay un fenómeno preocupante, esa reacción en contra del movimiento feminista de una parte de la población afín a ciertas fuerzas políticas. Aunque estoy convencida de que todas las conquistas y todas las leyes que se han hecho en torno a la igualdad son derechos reconocidos y adquiridos en los que no puede haber ya marcha atrás.

 

Texto: Javier Márquez Sánchez
Fotografía: Bárbara Lanzat