¿Para qué sirve el hip-hop? ¿Para saltar? ¿Para desahogarse? ¿Para contar historias? ¿Para subirse a un escenario y molar? Sí, para todo eso, pero también para conocerse a uno mismo y mejorarse, decir unas cuantas verdades, luchar contra las injusticias e incluso salvar vidas. A Nach, uno de los artistas de hip-hop más reconocidos de nuestro país, se lo han dicho muchas veces: “gracias a ti sigo aquí”. Y hasta él mismo reconoce que el hip-hop le ha salvado la vida, al permitirle viajar, conocer gente y crecer, en vez de estar en una oficina gris que seguramente hubiera acabado con él. Nach, igual que el programa Art for Change ”la Caixa”, conoce el poder del arte. Y lo usa para ayudar a personas y abrirles la puerta a una nueva realidad.

¿De dónde te viene esto del rap y la poesía?
Mi madre se sabía un montón de poesías, más de 100 refranes y, como había trabajado en el teatro, se sabía escenas completas. Y eso me hizo descubrir, desde pequeño, que las palabras te dan imágenes que te generan emociones. Más tarde, cuando empecé a sentir toda la energía, potencia y autenticidad del rap… algo superior me llevó a seguir por ahí.

Además de MC, poeta y actor, eres sociólogo. ¿Consideras el hip-hop como una arma de cambio social?
Sí, eso fue lo que más me atrajo. Yo vengo de una escuela donde la denuncia social y el arte útil a través de la palabra tenían una fuerza increíble. Y sigo siendo un poco estandarte de eso, porque ese valor añadido es muy importante tanto para quien lo hace como terapia y desahogo, como para quien lo escucha y puede usarlo en su día a día.

 

 

¿Contra qué consideras que debe luchar el arte en este momento?
Contra la ignorancia y todo lo que conlleva: extremismos, miedo al diferente, reacciones impulsivas sin reflexión…

¿Y qué debe potenciar?
La empatía, que es un valor que si practicáramos más todo funcionaría mejor. El arte ha de unir corazones y seres humanos, porque en el fondo estamos todos conectados.

¿Qué valores predica el hip-hop?
Hay artistas que te hablan de su barrio, su bloque y su mierda. Y hay quien se inventa que es el amo y todas las tías le van detrás, ¡a pesar de que cuando no es verdad se nota mucho! Pero mi hip-hop predica amor. Amor a la vida, a lo que haces, a los demás.

¿Estás muy implicado en proyectos solidarios?
Tuve una hermana que nació con una minusvalía importante, y estoy muy sensibilizado con todo lo que tiene que ver con enfermedades raras o personas que nacen con una problemática física o mental. También con los refugiados. Pero mi principal compromiso lo concreto a través de mi música. Quiero hacer que la gente se acerque, sin importar quién sea, de dónde venga o adónde vaya.

¿Qué te parecen iniciativas como el programa Art for Change ”la Caixa”, que usan el arte para trabajar el desarrollo personal y conseguir la inclusión social?
Las apoyo y ojalá hubiera muchas más. Porque a través del arte deshaces bloqueos, tocas tus emociones más puras, descubres tu intuición y rompes tus límites. ¡Con cosas tan sencillas como un boli y un papel puedes crear fuegos artificiales! A nivel psicológico es muy positivo. Creo que, más que iniciativas voluntarias, deberían ser una obligación.

A través de tu sello Magna Records lanzas a nuevos raperos alicantinos, algunos de ellos en riesgo de exclusión social. ¿Qué consejos les das?
Que sean ellos mismos, que no intenten copiar a nadie (hoy con las redes sociales los chavales tienen muchas referencias en lo superficial: tatuajes, ropa…) y que tengan claro que ser distintos no los hace peores sino especiales; tanto como para decir: “Este soy yo y aquí estoy”. Pensemos que vienen de oír cosas como: “No vales para nada”, “No vas a llegar a ningún lado”… Y gracias al rap empiezan a entender que tienen una voz, que son alguien. Eso tiene un valor increíble.

Tienes temas de ocho minutos, escribes libros de poesía… ¿Reivindicas la importancia de pararse a leer y a escuchar con tranquilidad?
Sí, vivimos en un mundo tan inmediato que no disfrutamos las cosas con calma. Siempre estamos pensando en la siguiente. Mira, el primer poema de mi próximo libro, Silencios vivos, se llama “Manual de instrucciones” y en él explico que, si vas a dedicarle 20 minutos a este libro, mejor regálalo, porque hay cosas que solo se saborean con tiempo y atención.

El novio de una amiga dice que con tu primer libro de poemas, Hambriento, le salvaste de deprimirse tras un desamor. ¿Sientes que has cambiado la vida de mucha gente?
Sí… Más gente de la que me gustaría se ha acercado a decirme que gracias a mi música no se ha suicidado. A veces me sobrepasa. Solo soy un tío que escribe lo que le pasa por la cabeza y el corazón porque necesito hacer terapia conmigo mismo. Pero hay mucha gente que se identifica con mi diálogo interno y les ayuda, lo que me parece años luz más interesante que “morena, qué culo tienes”. Puede que ahora mismo no esté en los primeros puestos de las listas de ventas o no tenga tantas reproducciones en YouTube, pero estoy muy orgulloso de hacer algo más allá del puro entretenimiento.

¿Qué es el éxito para Ignacio Fornés?
Estar feliz, levantarme cada mañana con una sonrisa y no con una mochila de 30 kilos, rodearme de gente inteligente que me ha ayudado a hacer de mi pasión, mi profesión. Haber aprendido a valorar estar vivo, a no tener miedo de mí mismo y, sobre todo, a aprender de lo diferente y a respetar.

 

Entrevista: Ana Portolés
Fotografía: Xavi García