María recuerda los nombres de todas las personas que ha visto incluso una sola vez en su vida. Además, tiene oído absoluto para la música. “¡Y sobre todo tiene un superpoder para comer!”, bromea su padre, Miguel Gallardo, el célebre ilustrador del underground Makoki y de María y yo, una novela gráfica llena de humor y amor sobre su relación con su hija autista. Tras su enorme éxito —ha sido publicada en nueve idiomas y convertida en película—, no podríamos haber tenido una mejor charla en el Día Mundial del Autismo. Además, Gallardo fue uno de los comisarios de la exposición “Yo veo lo que tú ves. Una gráfica del autismo”, promovida hace unos años por la Obra Social ”la Caixa” junto a Autismo España.

Miguel Gallardo es un galardonado ilustrador con decenas de libros a sus espaldas, carteles, animaciones y hasta viñetas para The New York Times, que hace 23 años encontró a su cliente más exigente: su hija María. Dibuja para ella todos los días, a demanda, más rápido que nunca y estén donde estén.

¿Cómo empezaste a ver que el dibujo era una buena manera de comunicaros?
Por casualidad. Yo trabajaba en casa y ella tardó mucho en desarrollar el lenguaje. A ella le gustaba verme dibujar y a mí me era fácil.

 

 

¿Qué le dibujas?
Se emociona viendo representadas historias que hemos vivido, situaciones del cole, en la piscina… Y personas, muchas personas. Tenemos un montón de libretas llenas. A veces me hace dibujar a gente que no conozco pero, una vez dibujados, María los retiene en su cabeza para siempre.

Tú dices que todos los padres de niños autistas deberían dibujar.
Sí, tengo un taller llamado “Yo no sé dibujar” para todos los padres cuyos niños no desarrollan el lenguaje. Les desmonto la idea de que dibujar es para artistas o profesionales y les digo que es otra forma de escribir, un nexo de comunicación muy rápido con sus hijos. El lenguaje es algo demasiado complejo y rápido para ellos, pero los dibujos los pueden mirar todas las veces que quieran, tienen entidad, y son muy útiles para representar secuencias, instrucciones o historias.

¿Todos los autistas son más visuales que verbales?
En general sí, pero hay una frase que dice: “Cuando conoces a una persona con autismo conoces a una persona con autismo”. Cada uno es diferente. Por ejemplo, hablan mucho de los problemas de relaciones sociales de estos niños y resulta que María es la reina de las fiestas.

¿A ella le gustó María y yo?
Lo cogió y empezó a arrancar páginas. ¡Para ella no deja de ser otra libreta! Y con el documental… Al principio se cansó de ver esas imágenes y no le gustaba “la peli donde sale papi”, pero luego, cuando se estrenó en Canarias, la subieron al escenario y le regalaron flores y chocolatinas… Ahí ya le dio el subidón y era “su” película.

 

 

¿Qué feedback te devuelven los padres?
He estado en México, Rusia, Polonia, Alemania… Y en todas partes ha sido una ventana de aire fresco, un espacio donde se identifican sin dramas, incluso desde el humor. Tanto la peli como el libro se les da a padres primerizos, para relajarles y decirles: “no hay objetivo, no hay meta a corto plazo”. El único mensaje es “disfruta de tu hijo”. Mira, yo también tuve una época en la que quería que todo fuera muy pedagógico, no quería “perder el tiempo”. Y una fisioterapeuta muy buena me dijo algo que me relajó para siempre: “María lo único que necesita es estar contigo”.

Los que no tenemos a una persona autista cerca, ¿sabemos cómo tratarles?
Pues no. Mucha gente tiene miedo porque sabe que María no va a responder con las formas tradicionales, te puede salir por los cerros de Úbeda. No hay fórmulas, pero yo recomiendo tener un poco de curiosidad, estar atentos y acercarse cada uno como Dios le dé a entender. Siempre digo que, si entendiéramos a estas personas, todos avanzaríamos más.

Tras María y yo, has ilustrado otros libros sobre discapacidad y estás muy metido en el tema. ¿Qué te ha enseñado María?
María es como una prueba psicológica que te hace ver cómo reacciona la gente, cómo es de verdad. Me ha cambiado totalmente la escala de valores. Me ha hecho recuperar la parte más importante de la ilustración: la comunicación. Y he dejado de verla en términos de currículum, para lo que obviamente no da la talla, sino como una persona totalmente desarrollada y feliz.

 

Entrevista: Ana Portolés
Ilustraciones: Miguel Gallardo