Javier Borràs es un periodista con una ambiciosa misión: entender China. Ha presentado su primer libro, Roja y gris, en el que cuenta sus peripecias por el país asiático, una aventura que empezó gracias a una beca EFE – ”la Caixa” que le llevó a hacer una corresponsalía en la agencia de noticias EFE en Pequín. Charlamos un rato con él para saber qué ha aprendido por el camino sobre el gigante rojo y sobre el periodismo.

Fuiste uno de los 15 periodistas seleccionados en la edición del 2014 de las becas EFE – ”la Caixa”. Y has aprovechado al máximo la oportunidad. ¿Qué estás haciendo ahora mismo?
Escribo para medios como El Mundo, esglobal, Público, La Vanguardia o Jot Down, entre otros. He empezado un boletín informativo llamado Chinasia junto con Adrià Calatayud. Y acabo de publicar mi primer libro.

¿Por qué tu libro se titula Roja y gris?
Lo titulé así por un contraste visual que detecté en los hutongs, que son los callejones del casco antiguo de Pequín: impacta mucho cómo las paredes grises de las casas contrastan con los tejados y las puertas rojas. También liga con el simbolismo del gris en la antigüedad, el de la industria, y el rojo de lo imperial, el comunismo y lo vibrante y enérgico de esta ciudad.

¿Para quién está pensado este libro?
Por un lado, quiero que cualquier persona a quien le gusten los relatos de no-ficción o de viajes se lo pueda leer, aunque no le interese China; por tanto es accesible para todos los públicos. Y, por otro lado, cuando trato ciertos temas históricos o políticos, si una persona conoce la historia china o su literatura, yo le ofrezco mis propias tesis.

 

 

Hablas de este lejano país con conocimiento y fascinación. ¿Qué es lo que te atrajo de él?
Es verdad que tengo una conexión muy emocional con China. Siempre me ha interesado mucho la tradición intelectual de este país. Aunque una de las cosas que más me fascina es su gastronomía. Mi cocina regional favorita es la de Yunnan, una provincia situada entre el Tíbet y Vietnam. Ahí puedes comer desde ligeros noodles con especias, hasta un jamón serrano chino que cocinan a la sartén. También es la provincia donde creció mi novia.

¿Qué significó la beca EFE – ”la Caixa” para ti?
A nivel de periodismo, no existía, ni existe, nada comparable y realmente fue la base de todo. Ahí empezaron mi descubrimiento de China, y mi carrera profesional. La beca me dio la formación periodística, pude hacer trabajo de campo y orientó muchísimo mi trayectoria. El primer año aprendí la técnica; el segundo, a ser corresponsal en el extranjero. Ser periodista es un oficio, como ser zapatero. Yo en China aprendí a hacer noticias.

¿Y cómo es ser corresponsal en China?
Tienes que tomártelo con mucha calma. Existen limitaciones importantes. Hay zonas a las que es muy complicado acceder, como el Tíbet. Es difícil hablar con fuentes y expertos. Y hay temas, como el conflicto estratégico en el mar del sur entre la China y los Estados Unidos, que son harto complicados de explicar con imágenes. Yo cubría principalmente política exterior, temas de derechos humanos, represión, economía… Hacía mucho trabajo de análisis: por qué están invirtiendo en tal sitio, por qué tal zona es estratégica, por qué sale el presidente visitando esta fábrica…

¿Cuál es la noticia que cubriste que más te marcó?
En China hay pocas noticias bomba, a no ser que haya una catástrofe natural. El tema más importante que cubrí durante mi estancia fue el de la gran migración interior china, que es considerada la mayor migración humana de la historia. Son personas que viven en el medio rural y que van a trabajar a las industrias de las ciudades costeras o jóvenes que han estudiado en una universidad local y luego se van a Pequín a buscarse la vida. Toda esta gente que viaja dentro del país para labrarse un porvenir son los que han levantado la economía china.

¿Sabemos mucho aquí de la China real?
En España hay un conocimiento muy limitado de China, un hecho que va en nuestra contra a la hora de negociar con ellos. Ellos saben muchísimo de nuestras economías, porque el gobierno chino y la academia están muy conectados y tienen mucho conocimiento de base. El mundo está cambiando. Y tenemos que asumir que en el 2030 la mayoría de las grandes economías no serán europeas. Yo creo que es muy importante intentar entender mejor a estos países y crear sinergias.

¿Qué has aprendido tú de China?
Sus habitantes son emprendedores, curiosos y muy abiertos. No tienen miedo a venir a charlar contigo y preguntarte todo tipo de cosas. Esto me encanta. Creo que ellos pueden enseñarnos vitalidad, energía y a tomar riesgos. Otra cosa que me gusta de su cultura es un aprendizaje del filósofo chino Confucio. Él creó la meritocracia, que dice que el caballero, el hombre virtuoso, no es el que nace en según qué familia, sino el que trabaja su conocimiento y su moral. Esta idea ellos la tienen muy integrada y afecta incluso al gobierno y a la creación del estado en general. Ellos crearon un estado moderno mucho antes que los europeos.

¿Qué tienes en mente ahora? ¿Vas a volver a China?
Me gustaría escribir otro libro, un libro más bien de viajes, sobre todo en el norte de China, donde están pasando cosas muy interesantes: la Ruta de la Seda, la relación con Rusia, hay una zona musulmana donde está habiendo mucha represión, también quiero ir a la región de Manchuria, la que conquistaron los japoneses y es fronteriza con Corea del Norte… ¡China no se termina nunca!

 

Entrevista: Laura Calçada
Fotografía: Mònica Figueras