La doctora Enriqueta Felip lleva toda una vida dedicada a combatir el cáncer de pulmón. Se trata de una de las oncólogas más prestigiosas a nivel mundial y sus investigaciones al frente de la Unidad de Investigación y Terapia Molecular del Cáncer, gracias al apoyo de ”la Caixa”, tienen una enorme repercusión en el ámbito de la investigación oncológica. Como anticipo a la Semana Europea del Cáncer de Pulmón, la doctora ha copresidido el Congreso Mundial de Cáncer de Pulmón, que ha reunido en Barcelona a los mayores especialistas mundiales para dar a conocer los últimos avances en la materia.

Al frente de la Unidad de Cáncer de Pulmón del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebron en Barcelona, o como investigadora del Grupo de Tumores Torácicos y Cáncer de Cabeza y Cuello o de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el objetivo de la doctora Felip es claro: limitar al máximo las muertes causadas por esta enfermedad. Sin embargo, el camino todavía es largo, ya que el cáncer de pulmón no solo sigue causando cerca de 22.000 muertes al año en España, sino que, además, está experimentando un preocupante avance entre la población femenina.

¿Qué te motivó a especializarte en oncología?
Al acabar la carrera de Medicina, buscaba una especialidad que tuviera dos componentes: el trato al paciente y la posibilidad de innovación e investigación. Y la oncología me permitía combinar las dos cosas. Durante la residencia me pareció que había mucho que hacer en la lucha contra el cáncer de pulmón y tuve la oportunidad de hacer unas prácticas formativas en el Memorial Cancer Center de Nueva York, donde se trabajaba desde una perspectiva multidisciplinar. A mi regreso, tuve la oportunidad de desarrollar un programa de tratamiento e investigación en cáncer de pulmón en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, donde sigo trabajando.

 

 

El cáncer de pulmón causa una muerte cada 20 minutos en España y los oncólogos han pedido al gobierno que la lucha contra esta enfermedad sea declarada prioridad nacional. ¿Crees que habría que tomar medidas más drásticas?
En un 80 % de los casos está relacionado con el tabaquismo, o sea que un gran número de estas muertes se podrían evitar. Sabemos que es una adicción, que no es fácil dejarlo, y hay que entender a los fumadores. Pero se han tomado muchas medidas positivas en este sentido y basta con recordar el tiempo en que se podía fumar incluso en los aviones. Todos los expertos en epidemiología coinciden en que un aumento importante del precio del tabaco podría ser una excelente medida, especialmente de cara a los más jóvenes, pero creo que la prioridad debería estar en la información. Lo que pasa es que incluso la gente que tiene la información está convencida de que a ellos no les va a pasar nada.

¿Qué nuevas vías se están explorando en la lucha contra este tipo de tumores?
En el Congreso Mundial de Cáncer de Pulmón organizado por la IASLC (Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón), que ha tenido lugar en Barcelona del 7 al 10 de septiembre, hemos visto que la manera de abordar la investigación y el tratamiento es cada vez más interdisciplinar y que en esta lucha contra el cáncer de pulmón estamos todos: los epidemiólogos, los radiólogos, los neumólogos, los cirujanos torácicos, los investigadores…

¿Cuáles son los últimos avances?
Se han conseguido muchos progresos y un ejemplo sería lo que llamamos medicina de precisión o personalizada. Cuando se diagnostica a un paciente, lo primero que se le hace es un análisis molecular para poder precisar cuál es el mejor procedimiento. Por otra parte, los tratamientos de inmunoterapia representan una mejoría en las posibilidades de supervivencia y también hay que destacar los avances logrados con los tratamientos que combinan radioterapia, quimioterapia o cirugía para tumores más localizados. Pero el gran campo sigue estando en la prevención y se está discutiendo la pertinencia de realizar estudios de screening (o cribado) para la prevención del cáncer de pulmón.

¿También sería necesario hacer un esfuerzo en cuanto a la precocidad de los diagnósticos?
En efecto, uno de los problemas que tenemos con el cáncer de pulmón es que se suele detectar ya en estados avanzados, pero no creo que el tiempo de diagnóstico sea largo. De hecho, en los hospitales españoles existe la figura de los “gestores de casos” que, ante la mínima sospecha de cáncer de pulmón, intentan coordinar todos los elementos para que el diagnóstico sea efectivo y rápido. Lo que sí podríamos hacer es alertar acerca de cuáles son los síntomas asociados con el cáncer de pulmón (tos persistente, dolor, esputos con sangre, etc.) para que los pacientes puedan ir rápidamente a su médico.

En el terreno del apoyo a la investigación, ¿qué relevancia tiene la ayuda privada?
En el Hospital Vall d’Hebron tenemos la suerte de que ”la Caixa” nos ha apoyado de una forma increíble en la Unidad de Investigación y Terapia Molecular del Cáncer. Eso nos ha permitido llevar a cabo estudios clínicos en los que todos estamos trabajando. Gracias a este impulso, también tenemos acceso a investigación en fármacos en una etapa muy precoz de su desarrollo, lo cual ha permitido a mucha gente tener acceso a tratamientos en fases muy iniciales.

¿Ves la posibilidad de minimizar el índice de mortalidad de esta enfermedad en un futuro próximo?
Yo soy optimista porque estamos hablando de un tumor que es prevenible en un 80 % de los casos. Estamos consiguiendo mejorías claras y nuestra idea es que acabe siendo una enfermedad mínima residual. Creo que en los próximos años vamos a movernos en un campo en el que se habrá reducido fuertemente el tabaquismo, seremos capaces de hacer programas de screening de cáncer de pulmón óptimos y habrá una mejoría en los tratamientos globales. O sea que sí vislumbro un futuro en el que el cáncer de pulmón llegue a ser una enfermedad más anecdótica.

 

Entrevista: Raúl M. Torres
Fotografía: Mònica Figueras