Jaime Domingo trabaja en CaixaForum desde hace 25 años y sueña con seguir ahí por lo menos 30 más. Andy Trias trabaja en ”la Caixa” desde hace 25, ha publicado un libro y sueña con que no sea el último. Los dos pertenecen al ínfimo 8 % de españoles con síndrome de Down que tienen un empleo, la mayoría gracias en parte al acompañamiento de programas de inserción como Incorpora. Por eso, en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, han querido lanzar un mensaje aún muy necesario: “¡Podemos trabajar como todo el mundo!”, asegura Jaime. Y Andy nos recuerda: “No estamos enfermos. No padecemos ni sufrimos el síndrome. Solo tenemos un cromosoma de más”.

¿Cuál es vuestro trabajo?
Andy: Auxiliar administrativo en CosmoCaixa. Trituro documentos, reparto el correo, repongo botellas de agua…

Jaime: Reparto el correo, hago devoluciones y las pongo al día en el Excel.

¿Qué es lo mejor de trabajar?
Jaime: El dinero, la independencia y las amistades.

Andy: Poder independizarse. Pagar la luz, el gas… Como decía mi madre, tener un trabajo es la base para poder tener tus proyectos.

¿Qué tal con los compañeros?
Andy: Me quieren mucho. Cuando falleció mi madre el año pasado, todos vinieron al tanatorio. Y eso demuestra que son buenas personas.

Jaime: Me llevo muy bien con todo el equipo y con los jefes. Creo que piensan que hago un buen trabajo.

 

 

¿Cómo fue la entrevista para entrar en ”la Caixa”? ¿Muchos nervios?
Jaime: No, normal. Como ahora, pero con muchas ganas de entrar.

Andy: Yo ya estaba acostumbrado a entrevistas; he salido varias veces en la tele para hablar de mis memorias.

Aparte de trabajar aquí, ¿qué cosas hacéis u os gustan?
Andy: He escrito el libro de memorias Ignorando el síndrome de Down, sobre los derechos humanos, la vida independiente y las cosas que me gustan. Y ahora estoy escribiendo otro, los martes en la libreta, y los jueves lo paso a ordenador. Además colaboro en la revista Èxit21 y formo parte de la Asamblea de Derechos Humanos Montserrat Trueta, que así se llamaba mi madre, presidenta de la asamblea y fundadora de la Fundación Catalana Síndrome de Down. Allí reivindicamos derechos esenciales como el derecho a decidir (con quién quieres vivir, a qué hora quieres cenar…) o a votar, que por fin se ha conseguido. Ah, y voy a clases de baile con mi mujer. ¡Que nadie se crea que estoy de brazos cruzados!

Jaime: A mí me encanta leer: Harry Potter, Juego de tronos, libros de aventuras o de terror de Stephen King… Y soy culé de toda la vida. Espero que ganemos la Champions, la Liga y la Copa del Rey. 

¿Y viajar?
Jaime: ¡Me encanta! Además de por toda España, he estado en Francia, Portugal, Estados Unidos, Rusia, Holanda y casi toda Europa. Conoces otras culturas.

Andy: Yo he estado en lugares como Orlando, Lyon o Brasil con la fundación y mi madre para dar charlas sobre la vida independiente.

¿La sociedad está cada vez más concienciada sobre el síndrome de Down?
Andy: Antes me llamaban subnormal o mongólico. Y cuando nací, el médico le dijo a mi madre que iba a ser un vegetal. Es cierto que eso ya no pasa, pero tengo unos amigos que se fueron a Vinaròs y el hotel les denegó la reserva solo por tener síndrome de Down. Y luego están esos chicos de Cádiz a los que no les dejaron entrar en un pub. Pero eso ocurre porque hay mucho desconocimiento.

Jaime: Creo que la sociedad ha cambiado y hay muchos tópicos sobre el síndrome de Down que se han roto. Ahora nos independizamos, tenemos amigos, nos enamoramos… Hemos ganado derechos, aunque hay que pulirlo más.

Los dos tenéis pareja. ¿Cómo os enamorasteis?
Andy: Nos conocimos de pequeños por la familia y de mayores en la fundación. Supe que estaba enamorado por los sentimientos, que no tienen nada que ver con el síndrome de Down. ¡Que no soy de piedra!

Jaime: La conocí en la Fundación Síndrome de Down y nos empezamos a mirar con los ojos enamorados. Algo así como un flechazo.

¿Cuál ha sido el día más feliz de vuestra vida?
Jaime: El día en que nací, el día en que me bautizaron en la catedral de Barcelona, y los días que vengo a trabajar. ¡De aquí no me sacan ni a bombazos!

Andy: El día en que me casé. Vinieron 80 personas y pude compartirlo con mi madre. En casa tengo el álbum de fotos, que me hace muy feliz. Y una carta muy bonita y emocionante que me escribió mi madre explicándome lo guapos que estábamos Eva y yo, y diciéndome que tenía que ser fuerte y valiente. La vida no debería tener caducidad…

¿Qué deseos os quedan por cumplir?
Andy: Dedicarme a mis memorias. Ahora estoy con la etapa sentimental, pero cuando acabe quiero tener un enfoque más general, hablar de lo que creemos en la asamblea que haría un mundo más justo. Y cumplir los proyectos nuevos de la fundación, como el coworking para promover el autoempleo [como dice la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad] y ser mi propio jefe.

Jaime: Que todos los chicos y chicas con síndrome de Down tengan los mismos derechos para trabajar. Sin barreras.

 

Entrevista: Ana Portolés
Fotografía: Clara de Ramon