Aviso para navegantes: sumergirse en el océano de las redes sociales sin conocer los peligros que entrañan puede tener consecuencias negativas para la salud, sobre todo en los más jóvenes. Y esto es, precisamente, lo que ha querido reflejar Ester Isel en su última novela, Sueños sin brújula, ganadora de la octava edición del Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil. El jurado ha valorado en la segunda obra de esta joven tanto su capacidad para abordar el tema de la nefasta influencia que pueden tener las redes sociales como su gran riqueza literaria. El premio, muy disputado entre 274 novelas procedentes de 20 países, está dotado con 5.000 euros e incluye además su publicación en el sello juvenil Plataforma Neo.

¿Cómo fue el proceso de escritura de esta novela? ¿Cuál fue su punto de partida?
Llevo un blog sobre deportes minoritarios femeninos, como gimnasia y patinaje, y me chocó la agresividad de los comentarios que algunos hacían sobre deportistas a las que apenas conocían. Era un tema que me rondaba la cabeza y, en agosto del 2019, decidí escribir una novela dirigida al público juvenil que en el futuro podría plantearse dedicarse a ser influencer o a trabajar en redes sociales.

Esta es tu segunda novela, ¿qué ha cambiado en tu escritura desde Un instante para nosotros?
Escribí las dos novelas casi a la vez. La primera tenía un estilo más romántico y en la nueva tiene más importancia la trama: aquí hablo de un sueño que a medida que se va cumpliendo también te va consumiendo. También quería tratar temas como la ansiedad o cómo el ser juzgado por los demás afecta a tu amor propio. Así que adopté una forma de escribir más cruda, más madura también, en la que se da más importancia al mensaje transmitido.

 

Ilustración de la novelista juvenil Ester Isel

 

En Sueños sin brújula se juntan los dos mundos en los que te mueves profesionalmente, la publicidad y la literatura, ¿cómo llevas combinar estas dos disciplinas?
Me dedico al marketing y al community management, pero la literatura es mi manera de evadirme de todo y de imaginar otros mundos. El universo publicitario sale reflejado en la novela en la medida en que la protagonista quiere ser de una manera pero acaba convirtiéndose en un producto roto.

¿Qué peligros crees que puede tener para los jóvenes estar tan pendientes de las redes sociales?
Muchas veces, la gente no se da cuenta de que los juicios de valor que se emiten en las redes sociales o en la televisión son muy fuertes y que no estamos preparados para encarar toda esta presión. Más de una persona se sorprendería de la crueldad con la que se trata a algunas personas famosas, ya sean cantantes, youtubers o modelos. Creo que el tema principal de la novela es el precio que hay que pagar por cumplir tus sueños, el daño que pueden provocarte las críticas externas.

Vivir al margen de las redes sociales supone también estar desconectado de muchas de las ideas que circulan en nuestro mundo, ¿cómo podemos manejar las redes sociales sin dejarnos engullir por ellas?
Ahora mismo lo que no se refleja en las redes sociales no existe. Creo que cada vez hay más famosos que intentan desconectar, pero desaparecer una semana de las redes sociales supone perder campañas publicitarias y seguidores. Muchos piensan que, por ser seguidores de ciertas personas, estas le deben algo. Así que cada vez veo más famosos que deciden “desintoxicarse” y desaparecen durante un tiempo de las redes. Es importante hacer balance y ser conscientes de que no es necesario estar presentes cada día en redes sociales porque al final estamos viviendo nuestra vida a través de una pantalla. 

Ahora muchos jóvenes quieren ser influencers, ¿qué peligros puede conllevar una celebridad tan súbita y al mismo tiempo tan frágil?
Esta profesión es muy nueva. No sabemos cuánto va a durar ni cómo va a evolucionar la publicidad. Así que es muy peligroso dejar los estudios y dedicarse en exclusiva a ser influencer. La gente que empezó hace diez años ahora está asentada, pero los que empiezan ahora lo tienen más difícil porque el mercado está ya muy saturado. De hecho, creo que la figura del influencer ya ha perdido parte de su relevancia.

¿Cómo estás viviendo esta época tan turbulenta y qué impacto crees que puede tener la pandemia en la literatura?
Estamos viviendo una época de incertidumbre y hemos visto ya cómo han cerrado muchas librerías o cómo se ha cancelado la Feria de Madrid, por ejemplo. Por otro lado, a mí me gustaría pensar que la gente va a aprovechar la situación para leer y viajar sobre el papel si no puede hacerlo físicamente. Hay que confiar en las nuevas historias y dar apoyo al sector literario ahora que lo necesita más que nunca.

¿Aprovechaste el confinamiento para escribir?
Sí, estuve terminando una nueva novela. Para mí, escribir es evadirme de todo y vivir otra vida, en este caso me ayudó mucho a desconectar de la situación que estábamos viviendo. No quiero desvelar demasiado al respecto, pero mi objetivo es que, siempre dentro del ámbito de la novela juvenil, tenga un componente crítico y sea al mismo tiempo personal y haga reflexionar al público.

¿Qué supone para tu futuro literario haber ganado este premio concedido por la Fundación ”la Caixa” y la editorial Plataforma?
Supone muchísimo porque este premio tiene una gran repercusión y ojalá esto sirva para que Sueños sin brújula llegue a mucha gente y especialmente al público juvenil. También me ha dado cierto optimismo de cara a que algunas historias que tengo guardadas en el cajón puedan ver la luz algún día y que esto sea el principio de un sueño que tengo desde que soy niña: dedicarme en exclusiva a la literatura.

 

Ilustración: Marc Pallarès