Hoy es 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón. ¿Cuántas veces nos paramos a pensar en ese órgano, tan ligado al amor, y al que solo hacemos caso cuando nos da un susto? Reconozcámoslo: somos más de ver qué talla de pantalón nos entra que de los kilómetros que hayamos andado ese día. El Dr. Valentín Fuster, prestigioso cardiólogo afincado en Nueva York y director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), apunta a un claro responsable cuando el corazón falla: la sociedad de consumo. Sin embargo, y gracias a diversas subvenciones de la Fundación ”la Caixa”, entre ellas una ayuda Health Research 2018, Fuster asegura que en 15 o 20 años se podrán revertir algunos elementos que, hoy en día, convierten a una persona en potencial paciente cardiovascular.

¿Le damos al corazón la importancia que merece?
No, desgraciadamente. La sociedad de consumo nos atrae más que el hecho de cuidarnos. Conocemos todos los factores de riesgo que pueden desarrollar una enfermedad cardiovascular, pero preferimos ignorarlos, arrastrados por la vorágine del consumo. Con frecuencia la sociedad puede más que nosotros, y es algo que debemos cambiar.

¿Qué prevalencia tienen las enfermedades cardiovasculares?
Distinguimos tres fases en cuanto a la incidencia de este tipo de enfermedades. En los países de economía avanzada estamos ya en fase 3, y los de economías emergentes están en fase 2, o incluso 1. Así, la prevalencia de la enfermedad cardiovascular depende mucho del grado de desarrollo económico.

 

Retrato del cardiólogo Valentín Fuster

 

¿Qué podemos hacer para prevenir una enfermedad cardiovascular y qué papel juega la alimentación?
En cuanto a prevención, la realidad es sencilla. Porque al final es la lucha entre querer cuidarse o dejarse llevar por la sociedad de consumo. No se trata de que tengamos que aprender algo nuevo, porque todos sabemos lo perjudiciales que son el tabaco, el colesterol, la diabetes, la falta de ejercicio y la obesidad. Es, más que otra cosa, una pregunta personal: ¿estamos dispuestos a cuidarnos? ¿Quién va a vencer? ¿Nuestro cerebro, nuestras ganas de cuidarnos o la sociedad de consumo? En este sentido, hemos creado un programa de prevención a través de la Fundación SHE – ”la Caixa”. Trabajamos con niños, personas de edad adulta media y ancianos, y hemos visto que si promocionamos hábitos saludables en edades tempranas, de 3 a 7 años, estos se mantienen en la edad adulta. Por lo que es una buena forma de prevenir las enfermedades cardiovasculares.

En 2018 recibió la ayuda Health Research de la Fundación ”la Caixa”, ¿qué proyecto de investigación están desarrollando concretamente gracias a esta ayuda?
Es un proyecto muy interesante, en el que estamos estudiando la mutación de un tipo de células blancas que provienen de la médula ósea. Y que podrían ser causantes de enfermedades arteriales, como la aterosclerosis, enfermedades coronarias y algunos tipos de cánceres de la sangre. Lo que hemos observado hasta ahora es que estas mutaciones, que creíamos que solo se daban en edades muy avanzadas, también ocurren en individuos jóvenes, de entre 15 y 20 años.

¿Qué ocurre exactamente con estas células?
Estas células, cuando no se han alterado genéticamente, son células de defensa. Pero cuando sufren la mutación, se convierten en células de artillería. En lugar de ayudar, causan problemas en las arterias, que pueden derivar en enfermedades como la aterosclerosis. Hay que tener claro que la aterosclerosis no es un problema en sí misma. Pero sí lo son las complicaciones derivadas, como el infarto agudo de miocardio. El problema es que es una enfermedad silenciosa, que solo se manifiesta en un episodio agudo. Con esta investigación, estamos viendo cómo la mayoría de los humanos tendemos a desarrollar este tipo de mutaciones. Ahora debemos centrarnos en qué hacer para evitar esta mutación.

Entonces, ¿cuál es la línea de investigación que se abre?
Primero hemos de desarrollar un sistema de laboratorio para detectar a personas con células que han sufrido esta mutación. Y una vez sepamos qué individuos las tienen, debemos promover los hábitos saludables de forma especial entre estas personas. Tenemos una línea de investigación, muy prometedora, que en 10-20 años nos permitiría tener terapias que puedan modificar las alteraciones genéticas. Esto significa que, con el tiempo, seguramente tendremos terapias para poder revertir el proceso de mutación. Y disminuir las enfermedades cardiovasculares.

¿Qué papel juegan instituciones como la Fundación ”la Caixa” en proyectos de investigación como el suyo?
Las entidades que financian proyectos de investigación son muy importantes para avanzar en la ciencia. Estamos muy contentos de poder tener este apoyo y creo firmemente que la Fundación ”la Caixa” es una entidad modelo en el mundo en cuanto al impulso de la investigación científica.

El pasado día 22 avanzó en el debate Health In Sight sobre los tratamientos contra la COVID-19 que los anticoagulantes son prometedores para tratar esta enfermedad.
Sí. De hecho, tenemos en marcha un proyecto internacional, en el que participan más de 100 instituciones de todo el mundo. Los coágulos son uno de los problemas derivados de la COVID-19. Y lo importante es saber qué tipo de anticoagulantes nos pueden ayudar. Ya hemos hecho pruebas con un tipo específico en más de 5.000 pacientes, que ayuda a reducir la mortalidad. En este momento, los resultados que tenemos son muy esperanzadores. Sobre la COVID-19 estamos aprendiendo continuamente. Es cierto que es una enfermedad muy agresiva, pero que llegaremos a vencer, con tiempo.

 

Texto: Itziar Lecea