Nelson Mandela fue el artífice de la creación de la Alianza para la Vacunación Infantil Gavi tras una lúcida y sencilla constatación: “La vida o la muerte de un niño depende en demasiadas ocasiones de si ha nacido o no en un país que dispone de vacunas.” El prestigio y la determinación de Mandela hicieron que las más grandes instituciones mundiales (como la Fundación Bill & Melinda Gates y ”la Caixa”) se interesaran por el proyecto, y muy pronto Gavi se convirtió en la gran esperanza de millones de niños y niñas en el mundo.

 19 años después de su creación, Gavi ya ha logrado reducir el número de niños y niñas por vacunar a la mitad. Desde que se estableció en el año 2000, ha contribuido a vacunar a 700 millones de niños, con lo que se calcula que ha evitado más de 10 millones de muertes prematuras, y ha hecho así posible que la idea de un mundo donde todos los niños estén vacunados haya dejado de ser una quimera. Hablamos a su paso por Barcelona con el Dr. Seth Berkley, director ejecutivo de Gavi, the Vaccine Alliance.

¿Cuáles son las diferencias en la estrategia de Gavi respecto a una ONG tradicional?
Gavi es ante todo una alianza que establecemos con instituciones como el Banco Mundial, Unicef, la Fundación Gates, los gobiernos o las empresas privadas. Esta fórmula tiene muchas ventajas: nos permite llevar a cabo una labor de vacunación global y evitar que se duplique el trabajo realizado sobre el terreno. También nos permite hacer innovaciones más rápidamente o reducir los gastos generales, ya que no tenemos oficinas locales.

 

 

¿En qué medida es rentable invertir en vacunas?
Cada dólar invertido por Gavi en vacunas supone un retorno de 18 dólares, como mínimo. No hay ninguna inversión más rentable y deberíamos implantar esta idea más allá de la sanidad pública. En este sentido, el modelo de ”la Caixa” me parece realmente único, ya que no solamente se convirtió en el año 2008 en el partner más antiguo de Gavi, sino que ha conseguido implicar a sus empleados para que hagan una contribución y ha establecido una alianza ofreciendo la oportunidad de sumarse a la lucha contra la mortalidad infantil a las empresas como parte de su responsabilidad social, a los clientes de CaixaBank, y a la sociedad en general a través de microdonativos. Es parte de su forma de trabajar y nos gustaría que esta idea se difundiera por el mundo entero porque es muy poderosa.

¿Cuáles son actualmente los principales obstáculos para que la vacunación llegue a toda la población?
Hemos llegado a un gran nivel en cuanto a vacunación en zonas rurales. Pero el desafío está ahora en los países frágiles donde los refugiados se están desplazando en una proporción nunca vista en la historia. Hay cada vez más zonas en las ciudades a las que la gente acude para buscar trabajo y donde acaban viviendo en guetos y, por tanto, sin sistema sanitario. Además, hay 70 millones de personas desplazándose, y eso dificulta su seguimiento sanitario.

¿Qué consecuencias tendrá el cambio climático en la transmisión de enfermedades?
Con el cambio climático vemos que los insectos que transmiten enfermedades cambian de zona y se desplazan cada vez más al norte. En los próximos 50 años, habrá unos 800 o 900 millones de personas más expuestas a los mosquitos que transmiten el dengue, el zika o la fiebre amarilla. Por otra parte, el cambio climático también va a provocar grandes tormentas. Por Mozambique pasó en abril el ciclón Idai, el tercero más grave de la historia, y provocó un repunte del cólera. Pensamos que este tipo de emergencias serán cada vez más frecuentes.

¿O sea que la situación será cada vez más impredecible?
Lo único que podemos predecir es que habrá cada vez más brotes. Nuestro objetivo es convencer a los empresarios de que trabajen en zonas urbanas, ya que en la actualidad es donde vive el 55 % de la población. En el 2050 ya será el 70 % de la población mundial el que viva en ciudades y, además, con una población más importante que la actual. Así que habrá 2.500 millones de habitantes más en el planeta y vivirán en ciudades asiáticas y africanas, principalmente, muchas veces en guetos, con desplazamientos constantes y sin acceso a los servicios sanitarios. En estos lugares es donde veremos importantes brotes de enfermedad. Así que el debate es cómo llevar a cabo nuestra labor de vacunación entre esta población.

¿En qué medida crees que es importante la colaboración con socios privados y fundaciones como ”la Caixa”, acostumbrados a actuar en entornos urbanos?
Creo que pueden desempeñar un papel importante en cuanto a la comunicación, porque ahora mismo tenemos un gran desafío en Europa con el movimiento antivacunas. En España hay una gran confianza en la vacunación, pero Francia, por ejemplo, tiene el menor porcentaje de confianza del mundo. En los países en los que trabajamos la gente confía mucho más en las vacunas, ya que ven los efectos de estas enfermedades en su vida diaria. En cambio, en Occidente estas enfermedades ya no se ven y algunos pueden llegar a pensar que no son importantes.

¿Cómo es posible que hayan vuelto enfermedades que parecían erradicadas?
En realidad, las enfermedades nunca se erradican del todo, sino que se mantienen bajo control si hay una buena cobertura sanitaria. Lo que pasa hoy en día es que los movimientos de población son constantes y por eso es tan importante que haya una buena cobertura. La viruela sí ha sido erradicada y confiamos en erradicar pronto la polio, pero el resto está simplemente bajo control. Por eso no hay que bajar la guardia.

¿Soléis unir fuerzas con los gobiernos de los diferentes países en los que actuáis?
Tenemos muy buena relación con ellos porque son conscientes de la importancia de las vacunas. Si no te proteges contra las enfermedades, tendrás que tratarlas más tarde y eso sale mucho más caro. En los países que están en guerra, o que por cualquier razón sufren una gran fragilidad, es más complicado. Ha sido difícil vacunar en países como Siria, Yemen, Somalia o Congo, pero seguimos trabajando con sus gobiernos para continuar con las vacunaciones. No se trata solo de prevenir enfermedades, sino también las epidemias que pueden llegar a afectar a otros países.

¿Cómo funciona vuestra colaboración con las farmacéuticas?
Al iniciar Gavi trabajábamos con cinco farmacéuticas ubicadas en países desarrollados. Hoy en día trabajamos con 17, la mayoría de las cuales están en países en vías de desarrollo, lo que nos ha permitido conseguir una bajada de precios espectacular en las vacunas. Una vacuna que vale 100 euros en Europa cuesta solo 8 en Mozambique, por ejemplo. La gente que trabaja en vacunas tiene un punto de vista muy centrado en la salud pública y tiene mucho interés en que sus vacunas puedan ser utilizadas en diferentes países. Gavi ha conseguido crear un mercado estable y lo suficientemente amplio (vacunamos el 60 % de los niños del mundo) como para que resulte rentable a nuevas compañías invertir en investigación. Saben que Gavi comprará sus vacunas.

¿Cuál es la mayor satisfacción que has sentido dirigiendo a Gavi?
La magia de las vacunas es su poder de incidir en la salud de tanta gente en el mundo entero. Hemos vacunado, a lo largo de los últimos 18 años, a más de 700 millones de personas y evitado, así, más de 10 millones de muertes. La idea de poder obtener estos resultados es realmente extraordinaria. La ciencia y la tecnología te permiten hacer cosas que no podías hacer en el pasado: ya hay vacunas para dos tipos de cáncer, para la neumonía y la diarrea, las dos principales causas de muerte infantil en el mundo, e incluso contra el ébola.

¿La posibilidad de un mundo completamente vacunado es una perspectiva realista?
Mires donde mires a lo largo de la historia, ves que antes la gente era más pobre y gozaba de peor salud. Por muy rico que fuera el rey, moría muy joven. Tras la Revolución Industrial, un grupo reducido de personas empezó a tener acceso a mejores condiciones de vida y por tanto a una mejor salud. Pero hoy en día hay una auténtica posibilidad de que el conjunto de la población mundial esté en buen estado de salud. No podemos conseguir que todo el mundo sea rico, pero sí podemos conseguir que todo el mundo goce de buena salud. Este es nuestro sueño para el futuro.

 

Entrevista: Raúl M. Torres
Fotografía: Rita Puig-Serra