A Laia Sabaté le gusta elevar a artístico aquello que, a bote pronto, parece normal y corriente. “Mi padre ejerció de fotógrafo durante el servicio militar, él ha sido mi punto de partida en este mundo. He crecido rodeada de cámaras”, explica. Sus referentes son, de hecho, fotógrafos y fotógrafas que retratan su día a día y lo comparten a través de las redes sociales, como Lina Scheynius, Alba Yruela o Román Yñán. “Pero sobre todo soy muy fan de Sophie Calle, una artista que me ha inspirado desde que la descubrí hace más de 10 años”. El día que tomó esta imagen, se estaba produciendo una actividad que, hasta ese momento, hubiera sido de lo más cotidiano: un grupo de niños y niñas en una salida al bosque durante unas colonias de verano. Lo que la hacía especial es que era una de las primeras salidas a la naturaleza de estos niños, tras demasiado tiempo encerrados. “Fui a cubrir una actividad de las colonias de verano de la Fundación de la Esperanza en el bosque de Collserola, a las afueras de Barcelona. Fue a principios de julio, justo cuando empezábamos a poder salir a la calle sin las restricciones de la desescalada. Los niños que participaban en la actividad jugaban felices, sin preocuparse demasiado de su nuevo complemento: la mascarilla. Me pareció bonito ver como ellos asimilaban con total normalidad algo que los adultos aún no aceptamos demasiado”, recuerda. De hecho, ella también vivió ese momento de forma especial. “Fue uno de los primeros encargos que hice después de estar casi tres meses encerrada en casa y estaba muy feliz”.