Esta viñeta está inspirada en todas aquellas personas solidarias que vemos —por suerte— día sí día también en la calle, los periódicos o la televisión. Aparentemente, las vemos enteras. Pero pequeñas partes de todas ellas han pasado a formar parte de otros individuos; los han completado, ayudado. “De alguna manera, los seres humanos somos tiempo: el tiempo que vivimos”, dice el ilustrador Dalmaus. “Y a través de la idea del tiempo es más fácil entender hasta qué punto la gente solidaria se está entregando a otras personas. Recuerdo a mi abuelo Miquel que, cuando ya estaba jubilado, solía ir a visitar a enfermos. Donaba su tiempo. Explicado así suena abstracto. Pero si imaginamos el calendario de vida de mi abuelo, con sus días y sus meses, podríamos ver claramente horas, días y meses marcados como donados, entregados a otra persona”. Ser solidario es dar, pero no necesariamente cosas materiales. “Podemos dar tiempo, nuestra experiencia, nuestros consejos. Podemos dar cobijo, educación, entretenimiento, seguridad...” Ser solidario es eso: dar algo de nosotros, parte de nuestras vidas, sin esperar nada a cambio más que la satisfacción de haber contribuido positivamente en el día a día de otras personas.