Hace un tiempo se viralizó una foto en Twitter en la que se ve a un niño y a su abuelo en una cafetería. Están sentados uno enfrente al otro, pero el niño lleva auriculares y está amorrado a un dispositivo electrónico, sin prestar ningún tipo de atención a su abuelo. “Con esta viñeta”, nos cuenta Dalmaus, “he querido imaginar una realidad paralela en la que ese niño no necesita ningún dispositivo porque tiene a sus abuelos y son todo lo que puede necesitar para pasárselo bien”. Cuando era pequeño, el ilustrador recuerda que pasaba gran parte de sus vacaciones con sus abuelos. El fin de semana estaban toda la familia junta, pero llegaba domingo y sus padres tenían que irse para volver al trabajo y Dalmaus, como cualquier niño, se ponía triste y no paraba de llorar. “Entonces mi abuelo cogía una escoba, un sombrero de payaso y alguna floritura y se ponía a imitar a una bailarina. Al poco rato me sacaba una sonrisa”. Con esta viñeta Dalmaus quiere reivindicar el papel real de los abuelos. “A raíz de la última crisis, la figura de los abuelos se ha banalizado un poco; parece que su función sea sacarnos de apuros. Pero los abuelos son mucho más que un salvavidas. Son un referente y una tremenda fuente de conocimiento y amor. Entre un abuelo y su nieto puede haber una conexión tan grande y especial que no podemos permitir que las nuevas tecnologías acaben con ella”.