Cooperar siempre es cosa de dos. Es un acuerdo. Trabajo en equipo. Una colaboración que enriquece a ambas partes. Esto lo saben muy bien todos los voluntarios que han participado en programas como Cooperantes Caixa. Y lo sabe también la ilustradora Paola Villanueva, que piensa en la cooperación internacional como “un espacio orgánico, un tejido social dinámico que se construye gracias a la puesta en común de recursos, conocimientos y experiencias. Un espacio que, como el martillo de la imagen, es funcional desde la diversidad, a la vez que un instrumento sólido para generar relatos únicos y poderosos”. Para Paola, es importante entender la cooperación como “una posibilidad cargada de riqueza para salir del individualismo y trabajar a favor de un proyecto colectivo sin perder lo que nos diferencia: es decir, concebir la cooperación como una vía-viable que nos recuerda que somos cocreadores y responsables de una historia común. Cooperar, en el fondo, es formar parte de una masa crítica que imagina que otra realidad es posible”.