“La emancipación no está reñida con la gratitud. Por muy alto que volemos hoy, fue la familia quien nos enseñó a volar”, dice la ilustradora Bea Salas. “Hoy es un buen día para mirar de vuelta al nido y reconocer que, gracias a su empujón, ahora surcamos los cielos con cierta gracia”. Los mejores recuerdos de la infancia de Bea tienen que ver con la naturaleza: “Solía escaparme a un bosque a sentir el gusto de estar sentada en la rama de un árbol, sabiendo que a las pocas horas volvería a casa para comer con los míos”. Quizás por eso esta ilustración se inspira en el reino animal, tan lleno de referencias sencillas a actitudes humanas de lo más complejas. “Hemos puesto tantas capas sobre nuestros instintos, que hoy miramos con nostalgia la pureza de la vida salvaje, y las cigüeñas, por ejemplo, nos hablan tanto de libertad como de pertenencia.”