“Cuando en el metro vemos a alguien absorto en su teléfono móvil, solemos pensar que está perdiendo el tiempo en Twitter, haciendo scroll sin parar en Instagram, jugando a hacer explotar burbujas de colores o viendo el último vídeo de gatitos que triunfa en YouTube”, nos cuenta Dalmaus. “Sobre todo si ese alguien es un chico o chica joven”, puntualiza. “Pero no hay que olvidar que las posibilidades de los teléfonos móviles son infinitas… y las de la gente joven, también. Quizás en lugar de perder el tiempo, muchos de esos jóvenes pegados a sus pantallas están leyendo una noticia importante, organizando una manifestación contra una injusticia social, compartiendo un vídeo de concienciación o pidiendo firmas desde Change.org.” Dalmaus está convencido de que los jóvenes pueden hacer de este mundo un lugar mejor, que la mejor herramienta para conseguirlo hoy en día son sus teléfonos móviles y que a través de la educación podemos hacer que sean muchos más los que utilicen las nuevas tecnologías para el bien común.