En nuestro país, un 40 % de los niños y niñas está en riesgo de pobreza y, por tanto, de malnutrición, y 242.675 menores dependen de los bancos de alimentos. Son datos que sorprenden, ingratamente. Datos que pocos conocen pero que dicen mucho de nuestra sociedad. Y la única manera de ponerles remedio es visibilizarlos, darlos a conocer aún más. Por eso la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) declaró el 1 de junio el Día Mundial de la Leche: un alimento básico, para el cuerpo y para los sueños, que todas las familias deberían poder compartir con sus hijos. Según el ilustrador Óscar Alonso, “sentarse en la mesa es, además de un acto de socialización, un momento de creatividad. Aunque los cánones del buen comportamiento dijeran lo contrario, a mi hermano y a mí siempre nos gustó hacer música con los cubiertos y los vasos, jugar al baloncesto con migas de pan y utilizar las botellas como catalejos. Esta viñeta se inspira en esos momentos. Porque la leche tiene ese doble papel de alimentarnos y motivarnos a buscar nuevos mundos. Me gusta ver esta botella de leche como el inicio de algo más grande”.