Al ilustrador Óscar Alonso le gusta usar Google Maps para descubrir lugares nuevos, conocer sitios que no son tan turísticos y así planear viajes de manera diferente. “En una de esas búsquedas”, cuenta, “llegué a una playa que parecía el paraíso. Cuando investigué un poco más, descubrí que era una de las playas a las que estaban llegando cientos de refugiados ese verano. Las condiciones eran infrahumanas. Ver todo aquello fue un shock. No se me olvidará nunca”. Son casi el 1 % de la población mundial: 68,5 millones de personas desplazadas a causa de la violencia. Según ACNUR, unos 40 millones son desplazados internos, 25,4 millones son refugiados propiamente dichos y 3,1 millones, solicitantes de asilo. El 57 % vienen de tres países: Sudán del Sur, Afganistán y Siria, y actualmente el 85 % están acogidos en países en vías de desarrollo. Nos venden que son el enemigo. Pero no, ninguno ha venido a robarnos el trabajo. Vienen para salvarse. Porque no tienen alternativa. Por eso ayudarlos es también la única opción. La única opción humana. “Tenderles una mano, un cabo (como en la viñeta) o hablar con tus familiares y amigos para sensibilizarles sobre el tema puede ser el comienzo de una ayuda real”.