Para Óscar Alonso, la figura de un lápiz trasciende de su concepción utilitarista: "Me gusta mucho para representar la educación, la creatividad y la fantasía. Hay un mundo misterioso en cada lápiz. Y sobre todo, esa invención de añadir en el mismo objeto una goma de borrar, que es justamente lo contrario. La dualidad de crear pero destruyendo". Y en esa dicotomía de destrucción/creación, es fundamental el compromiso de los adultos para romper los prejuicios y educar a nuestros niños en la cooperación y solidaridad. “Hay que darles más importancia. Son el futuro motor de todo esto. Si les enseñamos a utilizar todas las herramientas y les dejamos imaginar mucho, el futuro, el de todos, será mejor. Para nuestro ilustrador, los pequeños son como esponjas que lo absorben todo, para repetirlo en un futuro a largo plazo. “Es un trabajo muy lento pero que dará los mejores frutos. Como afortunados que somos tenemos que ayudar en todo lo que podamos. Y el papel de la educación es esencial”.