Para Óscar Alonso, la incertidumbre es un camino lleno de magia. Sobre todo, si comenzamos a explorarlo con la intención de hacer las cosas mejor que antes. “Después de dos meses y medio en casa, aprendiendo de todo lo que estaba pasando en el mundo y observando cómo reaccionábamos desde dentro, hemos acumulado una experiencia y unos hábitos que merece la pena conservar. Ahora empieza una etapa nueva en la que tendremos que incorporar todo esto”. Este es el momento de la verdad: después de dos meses en casa que nos han servido para ir hacia dentro, comenzamos a saborear pequeñas dosis de libertad, a dar pequeños pasos, en un escenario conocido pero que ya no volverá a ser como antes, porque lo recorremos con una mirada nueva. “Son momentos raros, llenos de preguntas. Parece que ves el final y tratas de hacer nuevos planes. Aunque dan respeto, también son mágicos”, dice. Para él, salir de todo este bosque en el que hemos estado metidos tiene que servir para analizar lo que estábamos haciendo bien y qué cosas podemos corregir. “Sabemos que podemos hacer pequeñas cosas si nos lo proponemos. Así que, ¡ahora es el momento!”