“Sobre todo, no salgáis de casa”, escribía hace poco Dalmaus en un grupo de WhatsApp familiar. Lo hizo con toda la buena intención que cabía en su corazón, pero una de sus primas le respondió con un golpe de realidad: “No todos podemos. Tu prima es farmacéutica, por ejemplo”. Eso cambió su percepción. “Hablamos siempre de sanitarios, de trabajadores en el sector de la alimentación. Pero además de estos profesionales, hay infinitas personas que están en la calle para que nosotros podamos permanecer en casa”, cuenta el ilustrador. Para él, los aplausos de cada día a las ocho de la tarde están dedicados a todos ellos, como si fueran un equipo y nosotros sus seguidores. “Un equipo que se llama Esperanza. Y que tiene infinitos rostros. Esta viñeta es un pequeño tributo a todas las personas que se están dejando la piel para que podamos seguir fuertes en estos tiempos tan complicados. No hay aplauso ni palabras que puedan agradecerles todo lo que hacen. Pero aun así, debemos seguir haciéndolo”.