Al abuelo de Dalmau Oliveras le encantaba contar chistes. “Era el Eugenio de la familia”, recuerda con ternura. Leía esos chistes, los memorizaba y luego aprovechaba los encuentros familiares para contarlos a su manera. Hasta que un día, sus nietos empezaron a grabarlo. “Era común que, después de cenar, nos sentáramos en el comedor para escucharle contar sus chistes. Mientras tanto, yo los grababa. Hoy tenemos cinco CD con sus chistes contados como solo él los contaba. Ese recuerdo es muy valioso para toda la familia. Pero lo es mucho más el tiempo que pasamos juntos”, recuerda el ilustrador. De hecho, las vivencias del artista con su abuelo han servido de fuente de inspiración para crear esta viñeta, que quiere sensibilizar sobre el valor del acompañamiento a las personas mayores y del valor de su visión y experiencia, que no solo aportan en el seno de una familia, sino también en la sociedad, de la que forman parte activa. “Quise buscar un momento en nuestras vidas que contrastara con la soledad que una buena parte de las personas mayores sienten en esta etapa de la vida. E irremediablemente llegué al momento del nacimiento, en que estamos más arropados y acompañados. Eso nos recuerda que somos seres interdependientes durante toda nuestra trayectoria vital, tanto al principio como al final. Y que venimos al mundo para eso, para querer y para ser queridos en cualquier momento de nuestras vidas”.